Domingo, 09 de Agosto de 2026
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Agustín Barrios Mangoré: la música de un legado universal

82 años después de su muerte, el compositor paraguayo sigue siendo reclamado por su país natal mientras su obra trasciende fronteras

09/08/2026 07:00 4 min lectura 84 vistas
La música de un país que sigue reclamando a su hijo

El legado musical de Agustín Barrios

El 7 de agosto de 1944, hace 82 años, fallecía en San Salvador Agustín Pío Barrios Mangoré con 59 años de edad, dejando una de las obras más extraordinarias jamás escritas para guitarra. Paraguayo de nacimiento y universal por vocación, Barrios transformó un instrumento que podía parecer limitado en un territorio casi infinito de posibilidades sonoras. Su guitarra fue simultáneamente paisaje, memoria, intimidad y patria.

Cada aniversario de su muerte presenta la oportunidad de replantear una pregunta recurrente: ¿dónde debería descansar Agustín Barrios? Desde hace años se suceden iniciativas para repatriar sus restos, sepultados en el Cementerio de los Ilustres de San Salvador. Incluso se ha planteado una solución tan simbólica como improbable: dividirlos, dejando una parte en El Salvador y trayendo la otra al Paraguay.

Sin embargo, la verdadera cuestión podría no residir en la ubicación de sus restos, sino en el lugar que Barrios ocupa en el mundo. Mientras sus huesos permanecen en tierra salvadoreña, su música pertenece desde hace mucho tiempo a un territorio que no reconoce fronteras.

Una carrera entre continentes

Las crónicas históricas señalan que su última presentación en Paraguay tuvo lugar el 25 de enero de 1925, en la plaza Uruguaya. Por motivos políticos de la época no podía actuar en el entonces Teatro Nacional —actual Teatro Municipal—, por lo que aquel concierto al aire libre se convirtió, en cierto modo, en una despedida. Después vinieron los viajes, las ciudades, los escenarios y un progresivo alejamiento de la tierra natal.

Tras una gira por Brasil en 1929, Barrios recorrió durante los años siguientes distintos países de América Latina y Europa. En 1939 aceptó la invitación del presidente salvadoreño Maximiliano Hernández Martínez para radicarse en El Salvador. Allí ejerció la docencia en el Conservatorio Nacional de Música y encontró el lugar donde transcurrirían sus últimos años.

Un infarto puso fin a su vida el 7 de agosto de 1944. Fue enterrado en el Cementerio de los Ilustres. En 1985 sus restos fueron declarados patrimonio nacional de El Salvador, una decisión que se convirtió en un obstáculo jurídico para los sucesivos intentos paraguayos de repatriación.

El redescubrimiento de una obra olvidada

La historia de Barrios plantea una ironía significativa. Paraguay reclama sus restos mientras que durante décadas pareció olvidar su música.

Durante buena parte del siglo XX, su obra no ocupó en Paraguay el lugar que hoy parece natural concederle. Mientras en otros lugares sus composiciones comenzaban a formar parte del repertorio guitarrístico internacional, en su propio país su nombre sobrevivía con una presencia más cercana a la leyenda que al conocimiento profundo de su producción.

Fue necesario que intérpretes y estudiosos emprendieran una paciente tarea de recuperación. Cayo Sila Godoy, Felipe Sosa, Berta Rojas, Luz María Bobadilla y otros músicos contribuyeron decisivamente a devolver a Barrios al centro de la conversación musical paraguaya.

El redescubrimiento de Barrios no consistió solamente en volver a escuchar sus composiciones. Significó también comprender que Paraguay había producido a un músico capaz de dialogar con la tradición europea de la guitarra clásica e incorporar a su obra las cadencias, ritmos y sensibilidades de América Latina. En sus manos, la guitarra podía ser universal sin dejar de ser paraguaya.

Una pregunta que trasciende lo geográfico

La discusión sobre sus restos encierra, en el fondo, una cuestión más compleja: ¿a quién pertenece Agustín Barrios?

Paraguay puede reivindicarlo como uno de sus hijos más ilustres. El Salvador puede recordar que allí vivió sus últimos años, ejerció la docencia, murió y permanece sepultado. América Latina puede considerarlo uno de los grandes músicos surgidos de este continente. Y el mundo de la guitarra clásica lo reconoce como una figura fundamental de su repertorio.

La música de Barrios ha logrado lo que los restos no pueden: trascender las fronteras y pertenecer simultáneamente a múltiples lugares, transformándose en patrimonio compartido de la humanidad musical.

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