Domingo, 26 de Julio de 2026
Política

Antonio Cubilla relata su trayectoria como investigador y médico

De la curiosidad infantil a la excelencia científica: mentores y disciplina marcaron su camino profesional

26/07/2026 16:00 4 min lectura 124 vistas
Antonio Cubilla cuenta sus pasos para llegar a ser uno de los mejores investigadores

Orígenes y formación temprana

Antonio Cubilla es el mayor de seis hermanos, de los cuales cinco permanecen vivos tras el fallecimiento de María Elina. Sus hermanos son Luis Enrique, María Yolanda, Carlos Manuel y Agustín.

Realizó sus estudios primarios en la Escuela Normal y los secundarios en el Colegio San José de Asunción. Posteriormente ingresó a la Facultad de Medicina, donde se graduó en 1969.

Influencias determinantes en su desarrollo

Cubilla señala que su padre ejerció una influencia significativa en su formación, siendo un hombre de gran inteligencia que identificó su curiosidad innata por comprender el funcionamiento de las cosas y los patrones de relación. Esta inclinación se manifestó desde la infancia a través de colecciones sucesivas: primero balitas, luego estampillas y monedas.

Durante sus años escolares, entre los 14 y 18 años, la institución educativa también marcó profundamente su pensamiento, especialmente a través del padre Alonso de Las Heras, sacerdote betharramita que influyó en su desarrollo intelectual y literario.

Roque Vallejos fue su mentor literario durante esos años formativos. Lo describe como una persona profundamente instruida, con una mente excepcional, brillantez y espíritu crítico y creativo que lo sirvió como modelo.

Formación universitaria y mentores académicos

En la universidad contó con varios mentores destacados: Pedro Aníbal Rolón, reconocido por su eminencia en patología; Juan Carlos Franco, y Manuel Riveros, renombrado oncólogo.

Entre los autores que marcaron su pensamiento crítico en la juventud menciona a Karl Popper, Alfred Whitehead, Claude Bernard y Darwin, considerados biólogos que reflexionaban profundamente sobre la ciencia de la vida.

Vida familiar

En primeras nupcias se casó con Victoria López, con quien tuvo cuatro hijos: Vivian, Antonio, José Eduardo y Alberto. Posteriormente, hace 35 años contrajo matrimonio en segundas nupcias con María Paz Peña, a cuyos dos hijos, Juan Pablo y Regina, también considera como propios.

Dedicación a la patología

Como médico, Cubilla se especializó en patología debido a la influencia excepcional de sus mentores. Esta dedicación le permitió desarrollar estudios de posgrado en Estados Unidos y Europa. En EEUU participó en la Universidad de Cornell a través de su prestigioso Memorial Hospital, además de integrar la Sociedad Latinoamericana de Patología. Estos diez años intensos demandaron un significativo sacrificio de tiempo familiar en favor de su desarrollo profesional.

Explica que la patología le atrajo porque reconoció que no se trataba únicamente de observación, sino de reflexión y profundización de lo observado. Considera que la esencia de la ciencia radica precisamente en reflexionar profundamente sobre lo que se observa para generar nuevas ideas y modelos interpretativos.

Concepto de proceso en la medicina

Cubilla incorporó el concepto de proceso mediante la lectura de la obra de Whitehead "Proceso y realidad", libro que describe como difícil pero fundamental. Aplica esta perspectiva a la medicina, considerando que no puede verse como un momento aislado, sino como un proceso continuo con comienzo, desarrollo y conclusión, generalmente la muerte.

En su interés por el cáncer como objeto de estudio, fue atraído fuertemente por el profesor Manuel Riveros, a quien también considera su mentor clínico. Riveros era cirujano de renombre internacional.

Filosofía sobre la enseñanza de la investigación

Cubilla sostiene una perspectiva particular sobre la formación de investigadores. Ha impartido una única clase sobre método de investigación, aunque ha recomendado libros continuamente. No considera que las clases sean la manera efectiva de enseñar a investigar.

Según su filosofía, la investigación se aprende mediante el ejemplo práctico: observando cómo trabaja el mentor directamente con dos o tres alumnos que, gradualmente, adquieren las competencias necesarias. Estima que entre cinco a siete años resulta el tiempo requerido para que los estudiantes logren independencia en la actividad científica.

Define esta independencia como la capacidad de dos elementos fundamentales: escribir un artículo científico y, lo más importante, generar una idea original que no sea la del mentor. Reconoce que los alumnos típicamente trabajan sobre ideas de sus mentores durante períodos prolongados hasta que los más lúcidos logran desarrollar propuestas propias.

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