Sábado, 13 de Junio de 2026
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Bette Nesmith Graham: la secretaria cuyo invento revolucionó las oficinas del mundo

De luchar contra errores tipográficos a crear un imperio empresarial

13/06/2026 14:49 3 min lectura 121 vistas
Bette Graham, la secretaria que hizo una fortuna porque cometía demasiados errores

Los desafíos de la era previa a la informática

Durante los años 50, toda la documentación se realizaba a mano o mediante máquinas de escribir. Sin opciones para corregir errores, cualquier fallo requería reescribir la página completa. Las secretarias debían dominar la mecanografía con precisión, escribiendo entre 35 y 45 palabras por minuto en trabajos básicos de oficina, o más en posiciones de mayor responsabilidad.

En ese contexto laboral exigente, Bette Nesmith Graham enfrentaba dificultades particulares con la mecanografía. Como ella misma recordaría: "Mis dedos se volvían pesados sobre el delicado teclado, y antes de darme cuenta ya había cometido un error que dejaba una marca imposible de borrar".

El surgimiento de una solución creativa

Gracias a su formación artística, Bette tuvo una idea innovadora. Sabía que los pintores ocultaban sus errores pintando sobre ellos, así que decidió aplicar el mismo principio a sus errores tipográficos.

"Fui a casa, cogí un frasco, puse un poco de pigmento blanco en una solución, añadí otros ingredientes para que penetrara en el papel, llevé mi pincel de acuarela a la oficina y empecé a corregir mis errores de esa manera", contó en una charla en el Rotary Club de Texas en 1977.

El producto funcionó. Su jefe no detectó el truco y sus compañeras secretarias mostraron interés inmediato en el líquido corrector.

De origen humilde a imperio empresarial

Bette comenzó a perfeccionar su invento consultando fórmulas de pintura al temple en bases de agua. Contactó a empresas químicas para mejorar la composición del producto, transformando un simple remedio personal en un artículo comercial de calidad.

Su invento se posicionó rápidamente como indispensable en oficinas, hogares, colegios y espacios de trabajo, promocionado como la solución definitiva para "correcciones permanentes de errores mecanografiados y escritos".

Sin haberlo planeado inicialmente, Bette había creado un negocio que generaría millones de dólares, revolucionando la manera en que las personas corregían documentos en todo el mundo.

Una vida marcada por la resiliencia

Bette nació en Dallas, Estados Unidos, en 1924. Creció desarrollando talento en dibujo y pintura, inspirada por su madre, con aspiraciones de ser artista. A los 17 años se casó con el soldado Warren Nesmith y tuvo a su hijo Michael.

Tras la Segunda Guerra Mundial, cuando Warren la abandonó, Bette se vio obligada a buscar estabilidad económica. Su talento artístico no era suficiente para mantener a su familia, así que retomó su experiencia como secretaria. Fue en el Texas Bank donde comenzó a usar máquinas de escribir electrónicas más complejas, circunstancia que la llevó a desarrollar su invento revolucionario.

"Desde luego, no planeaba inventar un producto para su distribución mundial. Tampoco estaba pensando en una forma de ganar un millón de dólares. Solo intentaba ser mejor secretaria", expresó Bette sobre los comienzos de su emprendimiento.

Esta noticia fue desarrollada por los Profesionales del Grupo Diario Paraguayo gracias a la noticia original creada por nuestros amigos del BBC NEWS.

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