Casa enyesada, de Bettina Brizuela: una obra que cumple 25 años
La icónica instalación artística que transforma la memoria y la experiencia urbana en blanco escayolado
Una obra que marca dos décadas y media
Casa enyesada representa un hito significativo en la trayectoria artística de Bettina Brizuela. Esta obra emblemática forma parte de una extensa serie que la artista ha desarrollado desde el año 2000, utilizando yeso traumatológico como material principal y explorando estructuras formales basadas en objetos encontrados y ensamblados siguiendo principios dadaístas y surrealistas.
La obra traza un mapa afectivo de la vida pública y privada de la creadora, activando percepciones que la atraviesan y generando conexiones emocionales profundas con quien la observa. Se trata de una creación pensada para ser recordada, que congela en su materialidad blanca momentos, relaciones y circunstancias significativas.
La estrategia artística: arqueología de la experiencia
Bettina Brizuela aplica una estrategia de arqueología de la experiencia personal de vivir, ser y estar en la metrópolis. A través de desplazamientos metafóricos, la artista aborda los afectos, la deriva urbana y hasta lo imposible, creando un escenario frío, aséptico y hermético que preserva la memoria como una losa blanca de silencio.
Este hacer artístico despliega circunstancias de relaciones empáticas con el mundo y sus cosas, permitiendo que el observador acceda a territorios emocionales profundos y compartidos de la experiencia humana.
La identificación afectiva entre objeto y sujeto
La identificación afectiva entre casa y sujeto se realiza a través de la metonimia, figura retórica que traslada el significado del individuo hacia un objeto identificado por éste. Una casa es también la gente que la habita, sus circunstancias y vivencias. Es el espacio donde los seres humanos adquieren la capacidad de identificarse, sentirse seguros y amar.
Casa enyesada, ubicada en una calle aristocrática de Asunción, irradiaba ligereza mediante la alteración cromática de su fachada. Su hilera simétrica de naranjos agrios señalaba una presencia distintiva en el entorno urbano homogéneo.
El blanco como estrategia plástica
El color blanco elegido por Bettina, propio de la operación de enyesado o escayolado, se vincula directamente con el volumen del objeto y su materialidad. Su peso visual es sinónimo de la experiencia física del recuerdo, transformando la percepción del espacio.
El blanco consigue separar la obra de su contexto como estrategia de interferencia en la percepción visual. Un cuerpo blanco de grandes dimensiones como esta casa resulta simultáneamente ligero e inmenso, paradoja que refleja la experiencia emocional de la memoria: voluminosa pero frágil, presente pero intangible.
A veinticinco años de su creación, Casa enyesada continúa siendo una obra de referencia en el arte contemporáneo paraguayo, demostrando la potencia expresiva de materiales simples cuando son utilizados con intención artística profunda y reflexión conceptual.
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