Jueves, 15 de Octubre de 2026
Salud

Depresión y ansiedad: Reconociendo cuándo el malestar emocional requiere atención profesional

Expertos explican las diferencias entre respuestas emocionales normales y trastornos que interfieren con la vida cotidiana

15/10/2026 22:02 4 min lectura 218 vistas
Depresión y ansiedad: ¿Cuándo el malestar emocional requiere atención?

Reconociendo el malestar emocional

No siempre resulta sencillo identificar cuándo el malestar emocional transita de lo pasajero a lo problemático. El cansancio persistente, la dificultad para dormir, la pérdida de interés en actividades que antes generaban satisfacción, o la sensación de no poder manejar la situación pueden ser señales que merecen consideración profesional.

Solicitar ayuda no constituye debilidad alguna. La depresión y los trastornos de ansiedad son tratables, y reconocer sus manifestaciones representa un primer paso fundamental hacia la búsqueda de atención especializada.

Diferencias entre estrés, ansiedad y depresión

El estrés corresponde a la respuesta del organismo ante una exigencia particular, como un examen, una deuda o un conflicto laboral. Inicialmente resulta adaptativo y facilita la resolución del problema. La ansiedad, por su parte, se vincula con la anticipación de amenazas y puede expresarse como preocupación, tensión o miedo, inclusive sin un estímulo evidente.

La depresión se manifiesta frecuentemente con tristeza persistente o pérdida del interés y el placer, acompañadas de falta de energía y percepciones negativas respecto a uno mismo o al futuro.

Criterios para identificar un problema de salud

Estos estados se convierten en una preocupación de salud cuando presentan intensidad considerable, persistencia prolongada o interferencia significativa con las actividades diarias, de acuerdo con el doctor Marcelo O'Higgins, profesor asistente de la Cátedra y Servicio de Psiquiatría de la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de Asunción (FCM - UNA).

La distinción se establece mediante tres criterios fundamentales: duración, intensidad e interferencia. Una respuesta emocional típica emerge ante la situación y se disipa cuando esta se resuelve. Resulta importante prestar atención cuando el malestar persiste durante semanas después de que la causa ha desaparecido, o cuando la persona vive en estado de alerta constante sin la presencia de un peligro inmediato.

Señales concretas de alerta

Las manifestaciones específicas incluyen: insomnio sostenido, irritabilidad, dificultad para concentrarse, sensación de incapacidad para desconectarse, y síntomas físicos como palpitaciones, tensión muscular, dolores de cabeza, problemas digestivos o falta de aire.

También constituyen señales de alerta: la evitación de situaciones cotidianas como salir o conducir, y el recurso al alcohol, tranquilizantes sin indicación médica u otras sustancias para sobrellevar el día. Cuando el malestar comienza a determinar qué puede o no puede hacer la persona, ha dejado de ser una respuesta puntual.

Tristeza normal versus depresión

La tristeza ante una pérdida, una separación o un fracaso constituye una reacción normal, explicó O'Higgins. Generalmente se presenta en oleadas, se vincula con lo acontecido y disminuye en intensidad con el paso del tiempo.

En la depresión, el estado de ánimo bajo se torna persistente, manifestándose la mayor parte del día, prácticamente todos los días, durante al menos dos semanas. Lo más característica no es únicamente la tristeza, sino también la pérdida de la capacidad de disfrutar de lo que antes resultaba placentero. A esto se suman alteraciones del sueño y el apetito, cansancio pronunciado, dificultad para concentrarse, sentimientos de culpa o inutilidad, y en ocasiones pensamientos o conductas asociadas al suicidio.

Presentaciones menos evidentes de la depresión

O'Higgins señaló que numerosas depresiones no se presentan como tristeza manifiesta. Con frecuencia, la persona consulta por cansancio que no mejora con el descanso, insomnio, particularmente despertarse muy temprano sin poder conciliar nuevamente el sueño, o, alternativamente, exceso de sueño.

También pueden surgir dolores de cabeza, espalda o estómago sin una causa aparente. Otras manifestaciones frecuentes incluyen irritabilidad y mal humor, especialmente en varones y adolescentes; pérdida de interés en actividades o personas que antes eran significativas; aislamiento progresivo; lentitud para pensar o tomar decisiones, que puede confundirse con desmotivación laboral; disminución del rendimiento; negligencia en el aspecto personal; e incremento en el consumo de alcohol u otras sustancias.

En personas mayores, la depresión puede parecer un problema de memoria, llegando inclusive a asemejar un deterioro cognitivo. En el contexto local, muchas personas la describen como nervios o falta de ganas, sin reconocerla como un problema de salud mental.

Búsqueda de ayuda profesional

Reconocer estas señales y buscar atención profesional es un paso esencial para el cuidado de la salud mental. Los profesionales de la psiquiatría y la psicología pueden proporcionar evaluación, diagnóstico y tratamientos efectivos adaptados a cada situación particular.

Esta noticia fue desarrollada por los Profesionales del Grupo Diario Paraguayo gracias a la noticia original creada por nuestros amigos del Diario UltimaHora.

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