Descubren el mecanismo biológico que permite a las palomas orientarse magnéticamente
Células inmunitarias del hígado actúan como brújula interna en las aves
Un hallazgo científico sobre la orientación animal
Un equipo de investigadores alemanes ha identificado el mecanismo biológico mediante el cual las palomas se orientan utilizando el campo magnético terrestre. El descubrimiento, publicado en la revista Science, revela que células inmunitarias del hígado llamadas macrófagos funcionan como una brújula interna en estas aves.
Las células magnéticas del hígado
Los macrófagos son células especializadas que descomponen los glóbulos rojos viejos en el hígado. Durante este proceso metabólico, acumulan hierro que se cristaliza en nanopartículas de óxido, otorgando a estas células propiedades cuánticas que les permiten detectar el magnetismo terrestre.
Según explica Christian Kurts, director del Instituto de Medicina Molecular e Inmunología del Hospital Universitario de Bonn, "ha sido toda una sorpresa comprobar que esas células inmunitarias actúan como sensores de campos magnéticos. Nuestros resultados revelan un mecanismo hasta ahora desconocido para la percepción magnética en los animales".
Investigación que resolvió un misterio científico
Los científicos han sabido durante décadas que las aves migratorias y las palomas mensajeras se guían parcialmente por el campo magnético terrestre, pero el mecanismo exacto permanecía sin explicación. Teorías anteriores sugerían que la detección podría ocurrir en los ojos o en el pico, pero ninguna había proporcionado evidencia convincente.
Para identificar dónde se encuentran las células magnéticas, los investigadores utilizaron técnicas de magnetometría de muestra vibrante y separación de células magnéticas. Examinaron múltiples órganos incluyendo ojos, pico, cerebro, hígado y bazo.
El hígado: el órgano magnético por excelencia
De todos los tejidos examinados, el hígado mostró la mayor concentración de hierro. Como señala Ulf Wiedwald, investigador de la Universidad de Duisburg-Essen, "la respuesta magnética más fuerte está en el tejido hepático. El hierro se cristaliza en nanopartículas de óxido, lo que hace que las células sean reactivas a los campos magnéticos".
Experimentos con palomas entrenadas
El equipo de investigadores llevó a cabo experimentos con palomas que habían sido entrenadas para regresar desde distancias superiores a 20 kilómetros hasta su pajarera. Los resultados fueron concluyentes: las palomas sin macrófagos hepáticos intactos perdieron totalmente su sentido de orientación en días nublados.
Interesantemente, cuando el sol era visible, estas palomas lograban orientarse utilizando señales solares como referencia alternativa, lo que demuestra que los macrófagos magnéticos son esenciales cuando otras señales visuales no están disponibles.
Comunicación entre células y cerebro
La microscopía electrónica reveló que los macrófagos ricos en hierro se encuentran cerca de fibras nerviosas, lo que proporciona la vía mediante la cual la información magnética se transmite al cerebro para guiar el movimiento del animal.
"Estos hallazgos proporcionan la primera evidencia científica concreta de cómo el campo magnético de la Tierra puede percibirse dentro del cuerpo y transmitirse al cerebro para guiar el movimiento", señala Clivia Lisowski, investigadora del Hospital Universitario de Bonn.
Integración de procesos biológicos conocidos
El estudio demuestra cómo procesos biológicos conocidos, como el metabolismo del hierro y la comunicación entre los sistemas inmunitario y nervioso, trabajan en conjunto para crear un sistema de navegación natural en las aves. Este descubrimiento amplía la comprensión sobre cómo los animales interactúan con su entorno geomagnético.
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