Martes, 19 de Mayo de 2026

Doña Venancia Villalba cumple 100 años: tradición, vida sana y legado educativo

Una centenaria de Misiones comparte los secretos de su longevidad y su dedicación a la docencia rural

19/05/2026 13:01 3 min lectura 101 vistas
Misiones: Tradición y vida sana, secretos de una vida centenaria

Una vida de cien años en Misiones

Doña Venancia Villalba viuda de Aquino, nacida en la compañía San José Itá Morotí de Santa Rosa, Misiones, el 18 de mayo de 1926, cumplió recientemente un siglo de existencia. A esta edad avanzada, mantiene una rutina firme y activa que refleja su compromiso con el bienestar personal.

Rutina diaria y alimentación tradicional

La jornada de doña Venancia comienza temprano, alrededor de las 06:00 de la mañana. Inicia su día con un preparado de leche con miel y canela, seguido del infaltable mate. Su desayuno habitual consiste en un cocido con leche o un huevo duro.

Para el almuerzo, la centenaria prefiere el menú tradicional que caracterizó su juventud en el campo: guisos, poroto, locro, rora y el infaltable vori vori. La cena es más liviana, limitándose a un té o un cocido.

El secreto de la longevidad radica, según quienes la conocen, en esta alimentación basada en productos de la tierra y en un hábito inquebrantable desde su juventud: no trasnochar y respetar el descanso adecuado.

Una vocación docente pionera

Doña Venancia abrazó la docencia en una época de severas limitaciones, recibiéndose de maestra de educación primaria poco después de cumplir los 30 años. Desde entonces, se convirtió en un faro de luz para la alfabetización rural en su región.

Entre sus anécdotas más recordadas destaca su sacrificio para llegar hasta los alumnos en la compañía San Rafael y zonas aledañas. En tiempos cuando los caminos eran apenas huellas inaccesibles, ella caminaba largas distancias a pie o se trasladaba a caballo para cumplir con su vocación de enseñar.

Madre de corazón y mentora generacional

Aunque no tuvo hijos propios junto a su esposo, Juan Antonio Aquino –fallecido en 1999–, doña Venancia transformó su hogar en un refugio y un internado de esperanza para varios niños. Albergó a numerosos sobrinos que migraban desde las compañías para poder continuar sus estudios, ya que en el campo la educación formal solo alcanzaba hasta el tercer o cuarto grado.

Su sobrino, Ruperto Villalba, relató:

Nosotros, que vivíamos en la campaña, veníamos a la escuela acá, en las compañías no había escuela completa, entonces nos refugiábamos todos en la casa de la tía. Ella siempre nos daba cobijo y nos apoyaba para el estudio. Para mí, es un orgullo compartir con ella; 100 años es una reliquia para toda la generación Villalba.

Una de las últimas en ser criadas bajo su ala fue Mirta Zalazar, quien, inspirada por el ejemplo de su tía, también abrazó la docencia.

Ella me ayudó a lograrlo, es una persona muy divertida, siempre compartimos bromas, pero por sobre todo es un ser bondadoso
, destacó Mirta, quien la cuida y convive con doña Venancia desde hace 32 años.

A los 100 años, doña Venancia representa un testimonio viviente de cómo la dedicación a valores fundamentales –la educación, la alimentación saludable, el descanso adecuado y el servicio a la comunidad– contribuyen a una vida plena y significativa.

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