El derecho a imaginar otro país
Las elecciones municipales abren espacios para repensar las estructuras políticas tradicionales
Cambios en las ciudades principales
En Ciudad del Este, en el Alto Paraná, durante décadas la política parecía condenada a reproducir los mismos apellidos, las mismas estructuras y las mismas formas de entender el poder. Sin embargo, una mayoría volvió a demostrar que también es posible interrumpir esta continuidad.
En las dos ciudades más importantes del país, el Partido Colorado perdió las intendencias. En Ciudad del Este la derrota fue significativa: Daniel Pereira Mujica obtuvo cerca del 73% de los votos y Yo Creo consiguió además nueve de las 12 bancas de la Junta Municipal. En Asunción, Soledad Núñez quebró el predominio colorado por un margen más estrecho, aunque allí la ANR conservó 15 de las 24 concejalías.
Historias políticas diferentes
Ciudad del Este y Asunción cuentan historias distintas. En una, una fuerza nacida fuera de los partidos tradicionales consiguió transformarse en mayoría y conservar su predominio incluso después de atravesar conflictos e intervenciones. En la otra, una amplia articulación opositora consiguió ganar la Intendencia por un margen estrecho mientras el Partido Colorado mantuvo una cómoda mayoría en la Junta Municipal.
Ambas experiencias resultan interesantes. No anuncian necesariamente el final de una época, pero demuestran que ninguna época tiene asegurada su continuidad.
Más allá de la hegemonía electoral
Durante demasiado tiempo, la política paraguaya ha estado atravesada por una pedagogía de lo inevitable. El Partido Colorado aparece muchas veces menos como una opción electoral que como una especie de condición natural del país. Los gobiernos cambian, los candidatos cambian, las facciones se enfrentan, pero detrás de ellas permanece una estructura que parece sobrevivir a todo.
Cuando una hegemonía dura demasiado, termina produciendo algo más profundo que victorias electorales: comienza a organizar nuestra imaginación. Se ha desarrollado una práctica de preguntarse quién será el próximo candidato colorado antes de preguntarse si seguirá gobernando el mismo partido.
El significado de la derrota electoral
Las derrotas electorales de una fuerza hegemónica tienen una importancia que excede ampliamente a la de quienes ganan una intendencia. Introducen una fisura en aquello que parecía natural. Recuerdan que el poder no pertenece ontológicamente a nadie y que ninguna institución democrática debería confundirse jamás con quienes circunstancialmente la administran.
Derrotar a quien gobierna no equivale a transformar la forma de gobernar. La alternancia puede ser una condición de la democracia, pero nunca es garantía suficiente de democratización.
El desafío después de las elecciones
Se puede cambiar de partido y conservar intactas las prácticas; reemplazar al viejo caudillo por uno nuevo; denunciar el clientelismo ajeno mientras se organiza lentamente el propio. La historia política está llena de oposiciones que llegaron al poder prometiendo terminar con aquello que, poco tiempo después, comenzaron a reproducir.
Ese es, probablemente, uno de los principales desafíos que comienza después de las elecciones municipales: el desafío de transformar las instituciones.
Responsabilidades en las nuevas administraciones
Ciudad del Este tiene ahora una responsabilidad mayor que la de haber vuelto a derrotar al Partido Colorado. Debe demostrar que la construcción de una mayoría política diferente puede producir también instituciones diferentes. Asunción afrontará una prueba distinta, pues el resultado electoral produjo una configuración política compleja con una intendencia opositora que deberá gobernar frente a una Junta Municipal con mayoría colorada.
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