Juan Bautista Cantero: Un siglo de vida y memoria de la Guerra del Chaco
A los 109 años, el veterano de Itaipyte Norte comparte sus vivencias como combatiente adolescente
Una juventud dedicada a la patria
Juan Bautista Cantero, de 109 años y oriundo de Itaipyte Norte, comparte sus recuerdos y vivencias durante su participación en la Guerra del Chaco. Su historia es la de una travesía impulsada por la voluntad y el sentido de responsabilidad.
Tenía apenas 15 años —aunque él insiste en que eran 12— cuando se escapó de su casa en Caazapá para enlistarse, sin el conocimiento de su madre. Cuando se presentó ante el jefe militar de la zona, la reacción fue de incredulidad ante la presencia del adolescente. La respuesta del joven fue contundente: deseaba pelear por su propia decisión y carecía de temor.
La motivación detrás de su decisión
Su motor no era el odio, sino un profundo sentido de la justicia familiar. Alrededor de treinta parientes suyos, la mayoría primos, ya habían fallecido en el frente de batalla. Además, su abuelo había sido combatiente en la Guerra de la Triple Alianza. Juan Bautista sentía que llevaba la defensa de la patria en su linaje.
Mientras que un hermano suyo regresó del conflicto con una pierna amputada, él tuvo la fortuna de regresar ileso de la contienda.
De la guerra a la vida civil
Al regresar a la vida civil, la madurez le llegó de manera acelerada. Se casó a los 17 años con Florencia, una modista de la zona. Juntos criaron a 9 hijos mediante el cultivo de maíz, mandioca y algodón.
Cuando Florencia partió, a los 87 años, el dolor amenazó con apagar el espíritu del veterano. Sin embargo, sus hijos, con un amor genuino, lo llevaron de casa en casa para hacerle pasar la tristeza, devolviéndole la alegría que hoy lo caracteriza.
Los años dorados en Alto Paraná
En la actualidad, Juan Bautista vive con su hija Arminda en Alto Paraná. Es fanático del club Cerro Porteño, tanto que en su cumpleaños, el 15 de febrero, le regalaron una camiseta que siempre lleva puesto.
El veterano pasa el tiempo escuchando polca en su radio; cuando se presenta la oportunidad, solicita a su hija que le sirva un vino para disfrutar. A pesar de haber perdido la vista a los 60 años como consecuencia de la presión arterial elevada, mantiene un espíritu muy alegre y una energía positiva.
Posee una frase que repite constantemente: Iformal, que refleja su carácter y su filosofía de vida.
Una vida de aprendizaje y memoria
Juan Bautista no posee formación académica, su único grado escolar fue el primero. Sin embargo, aprendió a leer la vida a través del oído y del afecto. Hoy, mientras escucha el dial de la radio y saborea un vino, sonríe en su rincón de Alto Paraná, consciente de haber cumplido con el recuerdo de sus caídos. Su historia constituye un testimonio de coraje y determinación.
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