Miércoles, 04 de Noviembre de 2026

La credibilidad económica internacional en juego

04/11/2026 07:02 3 min lectura 62 vistas

Pero este caso no se juega solo en las sucursales, se juega también en las oficinas de São Paulo, Nueva York o Viena, donde analistas e inversores deciden dónde poner su dinero. Paraguay construyó durante años una reputación de orden macroeconómico, logrando el grado de inversión de Moody’s en 2024 y de S&P en 2025. Ese prestigio es el que abre la puerta a financiamiento más barato para el Estado y las empresas. Sin embargo, ya en octubre Fitch había empeorado la perspectiva de los títulos de ueno y sus bonos en el exterior habían sufrido una fuerte venta.

El impacto va más allá de lo nacional. La Conmebol aparece noveno entre los mayores ahorristas que poseen Certificados de Depósito de Ahorro (CDA). Adicionalmente, en setiembre de este año, Forbes Paraguay anunciaba que ueno bank había alcanzado 510 millones de dólares en financiamiento internacional, con recientes aportes de Finance in Motion, el Banco de Desarrollo de Austria y DW Markets. Seis semanas después, el banco está intervenido y la credibilidad internacional de Paraguay está en números rojos.

A esto se suma el factor político que los medios extranjeros ya destacan. El presidente Santiago Peña fue socio comercial del Grupo Vázquez, dueño del banco, hasta marzo de 2025, aunque la entidad aclara que nunca fue accionista ni inversor y tanto él como el banco niegan irregularidades. Además, el presidente del BCP, Carlos Carvallo, presidió ueno hasta agosto de 2023 y ahora puso su renuncia a disposición. Un Banco Central vale por su credibilidad, siendo el árbitro que le dice al mundo que las cuentas de un país son confiables. Para quien mira desde afuera, la sospecha de cercanía entre regulador y regulado pesa tanto como los balances.

La historia mundial ofrece ejemplos. Lehman Brothers cayó en 2008 y arrastró a la economía global; el histórico banco británico Barings se hundió en 1995 por las apuestas de un solo operador; en 2023 quebró el Silicon Valley Bank y el Credit Suisse debió ser absorbido por UBS. Casos distintos, pero con un patrón repetido de poder concentrado, controles que llegaron tarde y la ilusión de que el dinero ajeno puede tomar riesgos sin consecuencias. En la especulación financiera las ganancias suelen quedar en pocas manos y las pérdidas se reparten entre depositantes, jubilados y contribuyentes. En un país pequeño, el golpe se siente más.

El Banco Central asegura que el problema es de una sola entidad y no del sistema, pero el mundo no mira solo los números, mira cómo reacciona un país cuando algo falla. Pagar a los depositantes en plazo, informar con transparencia, investigar sin favoritismos y sancionar a quien corresponda serán la verdadera prueba. En definitiva, un país no pierde su reputación por una crisis, sino por cómo la maneja.

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