Domingo, 20 de Septiembre de 2026
Sociedad

La dimensión humana tras el sismo: rescate, solidaridad y reconstrucción

Un relato sobre la misión de rescate israelí en Colombia y cómo la cooperación internacional trasciende las divisiones políticas

20/09/2026 01:00 4 min lectura 209 vistas
Entre escombros y tambores: el lado humano tras el sismo

Existe una brecha considerable entre el ruido de las redes sociales y la realidad que se vive en el terreno cuando ocurren desastres naturales. Mientras en las plataformas digitales predomina la polarización y los debates ideológicos, cuando la tierra tiembla el dolor no distingue bandera alguna. Solo hay urgencia, escombros y personas trabajando para salvar otras vidas.

Así lo explicó la mayor (res.) Ilil Comay-Dror, integrante de la delegación de rescate israelí que llegó a Colombia tras el sismo. Comay-Dror no es únicamente una militar en servicio de reserva: en su vida civil es madre de dos hijas y profesional que, en cuestión de horas, debió empacar todo para responder al llamado de emergencia.

Precisión técnica y búsqueda de víctimas

Con respecto al trabajo realizado, Comay-Dror describió un proceso que combina ingeniería y tecnología de manera meticulosa. No se remueven escombros al azar, sino que se superponen mapas de información geográfica y se utilizan cálculos precisos para determinar dónde podría encontrarse una persona atrapada.

Sin embargo, reconoció con franqueza que en ocasiones la velocidad no alcanza para salvar todas las vidas. En esos casos, el trabajo se reduce a lo que en hebreo denominan neshamot: recuperar cuerpos y devolverle a las familias un cierre que permita continuar con el proceso de duelo.

Observaciones sobre vulnerabilidades estructurales

Respecto a las vulnerabilidades observadas en las ciudades de América Latina, Comay-Dror fue honesta en sus apreciaciones. Señaló que, aunque no es ingeniera de formación, lo que presenció en el terreno resultó revelador. En una misma calle observó paradojas notables: edificios modernos reducidos a ruinas, frecuentemente por reformas inadecuadas como piscinas construidas en azoteas, mientras que a pocos metros un teatro centenario permanecía en pie.

Los ingenieros locales temían lo peor al ver la fachada destruida del teatro, pero el equipo israelí realizó una evaluación estructural y confirmó que el esqueleto principal de la construcción se mantenía íntegro. La arquitectura centenaria de ese edificio aún tiene futuro.

La dimensión humana de la cooperación internacional

Lo más relevante del relato de Comay-Dror no fue la ingeniería, sino la dimensión humana y diplomática de su experiencia. En un contexto geopolítico tenso, con discursos de polarización circulando en redes sociales, ella y su equipo trabajaron en el terreno con el uniforme y las insignias oficiales de Israel claramente visibles.

La respuesta de la comunidad no fue rechazo, sino abrazo. Trabajando codo a codo con los socorristas locales, el equipo israelí forjó amistades entre las ruinas y recibió el reconocimiento de las autoridades colombianas. Comay-Dror expresó con emoción: "Al final, aprendimos nosotros más de ellos que lo que fuimos a enseñarles".

Recuperando la música y la identidad

Un episodio particular sintetiza el significado de la reconstrucción comunitaria. Mientras revisaban un hotel colapsado en Cali para evaluar su seguridad estructural, el equipo descubrió una serie de bultos bajo los escombros: instrumentos musicales artesanales de una delegación de 80 jóvenes que viajaban sin sus padres para participar en el Festival Petronio Álvarez.

Estos jóvenes se vieron obligados a huir aterrorizados cuando comenzó el temblor. Comay-Dror, madre de dos hijas que tocan contrabajo y violín, comprendió profundamente el significado emocional de esos instrumentos. El equipo no dudó en cambiar el enfoque de su operación: en lugar de continuar la búsqueda de víctimas, montaron una misión especializada para recuperar tambores e instrumentos musicales.

Este gesto permitió devolver no solo objetos materiales, sino la identidad cultural y la esperanza a una comunidad que enfrentaba la pérdida. Los instrumentos recuperados significaban la posibilidad de que esos jóvenes músicos continuaran con sus vidas y sus expresiones artísticas, simbolizando la resiliencia y la reconstrucción más allá de lo material.

La experiencia de la delegación de rescate en Colombia demuestra que la cooperación internacional, cuando se fundamenta en la empatía y la solidaridad humana, puede trascender las divisiones políticas y geográficas. En momentos de crisis, lo que prevalece es el reconocimiento de la dignidad compartida y el compromiso común por restaurar la esperanza en las comunidades afectadas.

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