Martes, 22 de Septiembre de 2026

La familia de Jesús

El verdadero parentesco trasciende los lazos de sangre

22/09/2026 10:01 3 min lectura 106 vistas

El significado del verdadero parentesco

Jesús se encuentra sentado rodeado de una muchedumbre a la que instruye con su palabra. Él mismo es la Palabra divina hecha carne, como esa lámpara que no debe ocultarse bajo una vasija, sino que, puesta sobre el candelero, ilumina las conciencias de todos. Entre esa muchedumbre nos encontramos nosotros, deseosos de ser como Samuel, de quien dice la Escritura que mientras crecía, su cercanía y atención al Señor era tal que ninguna de las palabras que Dios le dirigía cayó en vacío; o como María de Betania, que sentada a los pies del Señor, escuchaba su palabra.

Inesperadamente algunos de los presentes interrumpen a Jesús para avisarle de que fuera están su madre y otros familiares. Andan buscándole, quizá porque la conversación se ha prolongado más de lo debido. Era ya habitual: la muchedumbre gozaba al escuchar al maestro de Nazaret; todos se quedaban admirados de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene potestad y no como los escribas.

La lección de la escucha

Jesús aprovecha la interrupción para desvelar algo inesperado: el verdadero parentesco con Jesús procede, más que de los lazos de la sangre, de la escucha de su palabra. Así actuaba María, la madre de Jesús, quien antes de concebirlo en su seno escuchaba a Dios, ponderaba en su corazón esas palabras y las ponía por obra. De esta manera dio como fruto virginal al mismo Hijo de Dios.

María es modelo de los discípulos de Jesús. Escuchándole e identificándonos con sus enseñanzas no solo somos sus discípulos sino que nos convertimos en hermanos de Jesús, hijos de un mismo Padre. Solo así podremos dar fruto: que muchos descubran su parentesco con Dios, su filiación divina.

El llamado a la responsabilidad

La invitación a escuchar la palabra de Jesús es un llamado a la responsabilidad personal. Como enseñaba san Josemaría:

ningún hijo de la Iglesia santa puede vivir tranquilo, sin experimentar inquietud ante las masas despersonalizadas. ¡Cuántas pasiones nobles hay, en su aparente indiferencia! ¡Cuántas posibilidades!

Este mensaje invita a reflexionar sobre la importancia de escuchar la palabra de Dios, no como un acto pasivo, sino como una disposición activa que transforma nuestras vidas y nos une como familia en Cristo.

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