Lalka: la superproducción polaca que recauda millones en taquilla
La adaptación cinematográfica del clásico de Bolesław Prus se convierte en un fenómeno de público con presupuesto récord
Una apuesta por el cine en salas
Durante la pandemia en Varsovia, el productor polaco Radosław Drabik visualizó un proyecto capaz de revitalizar la experiencia cinematográfica en salas de cine. Su objetivo era crear una película que devolviera al público la experiencia colectiva de la pantalla grande, en un contexto donde las plataformas de streaming ganaban terreno.
Su apuesta fue Lalka (La muñeca), la adaptación de la novela de Bolesław Prus, uno de los grandes clásicos de la literatura polaca. El proyecto, dirigido por Maciej Kawalski, alcanzó un presupuesto de hasta 20 millones de euros, aproximadamente 22 millones de dólares. «Es una de las películas más caras realizadas en Polonia», afirma Drabik, quien añade que tras 12 días en los cines, la película vendió 1,4 millones de entradas.
Un clásico literario de importancia nacional
Publicada entre 1887 y 1889, Lalka ocupa un lugar central en la cultura polaca, comparable por su importancia simbólica a obras como Don Quijote de la Mancha en España o Cien años de soledad de Gabriel García Márquez en Colombia. La novela acompaña a generaciones de lectores y forma parte de la identidad cultural del país.
La historia sigue a Stanisław Wokulski, un comerciante enriquecido que se enamora de Izabela Łęcka, una joven aristócrata. A través de esa relación, Prus retrata las desigualdades sociales, las ambiciones y los prejuicios de la Varsovia del siglo XIX. El director Maciej Kawalski destaca que la vigencia de la obra reside en emociones universales:
«Es una historia sobre la pertenencia, sobre encontrar tu propio valor, sobre sentir que te falta algo y querer demostrar quién eres mediante algún logro externo».
Kawalski insiste en que, más allá de los vestidos de época y las diferencias sociales, la novela aborda inquietudes profundamente humanas. «Todos anhelamos sentirnos completos», sostiene el director, explicando por qué la historia puede conmover también a quienes nunca han leído la novela original.
Un elenco de tres generaciones
Para trasladar este universo al cine, Drabik reunió a algunos de los nombres más reconocidos de la interpretación polaca. Marcin Dorociński encarna a Wokulski y Kamila Urzędowska interpreta a Izabela Łęcka. También participan figuras como Agata Kulesza y Andrzej Seweryn.
El productor destaca que logró reunir a los 30 principales actores polacos de tres generaciones, y que algunas estrellas aceptaron trabajar apenas uno o dos días para formar parte del proyecto. Esta concentración de talento refleja la magnitud y relevancia cultural del emprendimiento cinematográfico.
Reconstrucción histórica y producción
La película incluye la reconstrucción de la Varsovia del siglo XIX, un desafío técnico y artístico que contribuyó a su elevado presupuesto. Además, el proyecto marcó el regreso a la pantalla de actores destacados luego de extensos períodos de retiro, consolidándose como un evento cultural significativo en la cinematografía polaca.
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