León XIV insta a Estados Unidos a promover la paz y reconciliación dentro y fuera de sus fronteras
El pontífice, primer papa estadounidense, recibió la Medalla de la Libertad en Filadelfia en conmemoración de los 250 años de independencia
Reflexiones sobre los ideales fundacionales de Estados Unidos
León XIV, primer papa estadounidense de la historia, expresó sus reflexiones mediante un mensaje en directo en inglés dirigido a los asistentes reunidos en el Independence Mall de Filadelfia, donde el National Constitution Center le otorgó la Medalla de la Libertad en reconocimiento a su contribución en la promoción de la libertad.
El pontífice señaló que el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos, celebrado el 4 de julio, representa "una oportunidad para reflexionar una vez más sobre los principios fundacionales de la nación con la esperanza de que América permanezca siempre fiel al sueño que le ha ganado el título de tierra de los libres y hogar de los valientes".
La libertad religiosa como base del diálogo
Al recordar que la libertad religiosa ha favorecido una tradición de diálogo y cooperación entre distintas creencias en Estados Unidos, el pontífice expresó su deseo de que esa herencia "continúe dando frutos en un discurso público marcado por la moderación, el respeto por las opiniones de los demás y un esfuerzo continuo por encontrar un terreno común para promover la causa de la paz y la reconciliación, en casa y en el extranjero".
La grandeza moral de una nación
León XIV enfatizó que la "grandeza moral" de una nación se manifiesta, fundamentalmente, en su capacidad para "apoyar, proteger y valorar las vidas de todos, especialmente de los más vulnerables y de aquellos cuyo valor es cuestionado". En ese contexto, instó a que el respeto por la vida inspire leyes que "reconozcan y salvaguarden este regalo desde el momento de la concepción hasta la muerte natural".
La identidad estadounidense y el legado de los inmigrantes
Al reflexionar sobre la identidad de Estados Unidos, destacó que el país se convirtió en referente de libertad "a medida que abría sus puertas a sucesivas oleadas de inmigrantes", permitiendo que ellos y sus descendientes participaran en la construcción del futuro nacional. Asimismo, resaltó que el amor a la libertad inspiró a Estados Unidos a defender esa causa más allá de sus propias fronteras, especialmente durante las dos guerras mundiales del siglo pasado.
Como hijo de Estados Unidos, el pontífice concluyó con una petición de bendiciones divinas "para que los elevados ideales consagrados al principio de la Declaración de Independencia puedan continuar guiando el florecimiento de la nación en unidad, justicia y paz".
La auténtica libertad y la unidad nacional
El pontífice subrayó que la "auténtica libertad" va más allá de la simple "capacidad de actuar como a uno le gustaría", fundamentándose en "conocer la verdad y adherirse a lo que es bueno". En alusión al lema 'E pluribus unum' (de muchos, uno), concluyó que para que una nación florezca debe estar unida por ideales perdurables y no por "objetivos ligados a esfuerzos momentáneos".
Finalizó su mensaje expresando que "los principios sobre los que hemos reflexionado hoy — una dignidad humana compartida, la igualdad y los derechos expuestos en la Declaración de Independencia — sean siempre una fuente de tal unidad y una luz guía para el momento presente y los años venideros".
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