Lunes, 22 de Junio de 2026

Los juicios temerarios

La enseñanza de Jesús sobre la misericordia en nuestras valoraciones del prójimo

22/06/2026 10:02 3 min lectura 13 vistas

La importancia de la misericordia en el juicio

Jesús instruye a sus discípulos para que sean misericordiosos en los juicios que emitan sobre los demás. Esto constituye un aspecto central en el cristianismo mismo. Cualquiera que sea la ofensa que haya cometido el prójimo, el discípulo debe su salvación a Nuestro Señor, ante cuyo tribunal todos deben comparecer y rendir cuentas. Esta salvación se debe a su extraordinaria misericordia, como atestiguan sus palabras en la Cruz:

perdónales, porque no saben lo que hacen (Lc 23,34)

Practicar la misericordia en nuestras vidas

Toda esa misericordia está disponible; pero ¿cómo podemos esperar que se aplique a nosotros si no aprendemos la lección y practicamos nosotros mismos la misericordia? Por lo tanto, nunca debemos condenar al prójimo. El discípulo debe ser muy positivo con respecto a los demás, y tener el corazón para perdonar las faltas, ya sean reales o percibidas.

Es posible que Jesús se dirigiera especialmente a los fariseos cuando hablaba de la persona con una viga en el ojo que juzga injustamente a los que son menos afortunados que él; sin embargo, la enseñanza en sí tiene una aplicación universal. La misericordia evita muchos males; va directamente contra nuestra dureza de corazón, que es el orgullo en su máxima expresión, y nos atrinchera contra la acción del Espíritu Santo.

Los pensamientos como origen de nuestros juicios

Los juicios que emitimos son el desbordamiento de nuestros pensamientos invisibles. Sobre este aspecto, San Josemaría Escrivá escribió:

No admitas un mal pensamiento de nadie, aunque las palabras u obras del interesado den pie para juzgar así razonablemente (Camino 442)

El ejemplo de Jesús y la caridad cristiana

La misericordia es uno de los temas más constantes de la predicación de Nuestro Señor, y Él la practicó a través de sus interacciones con personas de todo tipo, incluso con aquellas que la Ley señalaba como pecadores. Se acercó a las periferias, término utilizado por el Papa Francisco para describir a los que no están en buen lugar y necesitan ayuda. Por eso, siguiendo el ejemplo de Jesús, el cristiano debe saber amar a todo tipo de personas, perdonarlas y perseverar con ellas.

Este es el camino de la caridad, que como indica San Pablo:

es paciente, la caridad es amable... todo lo aguanta, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta (1 Cor 13,4 y 7)

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