Martes, 13 de Octubre de 2026

Necesitamos a Larry

13/10/2026 07:02 3 min lectura 144 vistas

De todo lo que fue saliendo en la prensa las últimas semanas, el problema y la preocupación lo tiene claramente identificado la Superintendencia de Bancos, es la exposición de un banco a sus empresas vinculadas por encima del margen autorizado, que mirando sus balances auditados de los últimos años se ve claramente. Algo que está a la vista no necesita de una conspiración para que se revele.

Basilea aprendió hace tiempo que la vinculación de la cartera de crédito a la propiedad de los accionistas de un banco es un cáncer que carcome el patrimonio de estos y compromete la solvencia de todo el sistema. Nosotros lo aprendimos en la crisis financiera 1995/2003 e incorporamos el concepto de la supervisión basada en riesgo, diseñada para anticipar la jugada, mirando la sustancia por sobre la forma. No es un mero ejercicio de predicción, sino el escudo de la estabilidad financiera: la audacia de intervenir cuando el balance todavía sonríe, pero el perfil de riesgo ya anuncia la tormenta. No espera la insolvencia; identifica los síntomas invisibles de la gobernanza y sofoca la primera chispa. ¿Por qué? Porque en un banco el accionista arriesga alrededor del 10% de sus recursos y el 90% restante es dinero de terceros. Por eso la ley limita al 20% del patrimonio efectivo del banco que puede exponerse a su propio grupo de vinculados.

Monitorear este riesgo es una obligación de la Superintendencia de Bancos, y no debería resultarle complicado: tiene décadas de experiencia haciéndolo y haciéndolo muy bien; tiene gente competente, capacitada y con coraje para ello. Las herramientas con que cuenta son superiores a las del 95; basta recordar que en aquella época el marco regulatorio era el Decreto 18/52, la Carta Orgánica del BCP y la Ley 417/73, que establecían el marco de supervisión financiera. El procedimiento para determinar cualquier irregularidad era someter la discusión a un sumario administrativo que era interminable, pues después de la sanción administrativa venía la discusión judicial y la multa más alta era –creo– de G. 2.000.000. Su confirmación tardaba años.

Hoy eso debería ser cosa del pasado, pues la ley es clara; el BCP tiene hasta autorización para presumir la vinculación “... igualmente, se considerará que existe una sola unidad de riesgo, cuando se presuma que los créditos otorgados a un deudor beneficiarán a otro o a aquellos deudores con garantías cruzadas que se respalden con una misma garantía o cuando la capacidad de pago de uno de ellos esté íntimamente vinculado o dependa significativamente de otro…” (artículo 47 Ley 861/96). El sumario para determinar la vinculación sería volver al pasado.

La preocupación del Senado debería ser la del Banco Central; que debe jugar al anticipo, estar alerta, adelantarse a la jugada como la Superintendencia lo viene haciendo desde décadas. Es ver la jugada antes.

Nadie la vio mejor que Larry Bird en mayo de 1987, en la final de la Conferencia Este de la NBA. Faltaban cinco segundos, los Pistons ganaban por uno y tenían la pelota, y Bird leyó el pase antes de que saliera de las manos de Isiah Thomas (https://www.nba.com/watch/video/2020/05/25/2020525-larry-bird-steals-inbound-pass-may-26-1987).

Ese es el anticipo que se espera. Larry está, necesitamos que juegue.

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