Martes, 04 de Agosto de 2026

Purificar la mentalidad humana

La importancia de la confianza en Dios en la vida cotidiana

04/08/2026 07:00 3 min lectura 68 vistas

La presencia divina en la vida ordinaria

Jesús realiza milagros, pero busca que sean comprendidos correctamente. Después de obrar algo extraordinario, envía a los discípulos a la "vida ordinaria", al lago, donde se desarrolla la existencia habitual de muchos de ellos y donde lo normal es tener que enfrentar las dificultades cotidianas. El lago simboliza nuestra vida ordinaria. Y Jesús está en ella, aunque no lo percibamos claramente. Él no ha venido al mundo para hacernos todo más fácil, sino para que le demos la mano en nuestro caminar y, con su ayuda, podamos vencer las adversidades y tener fuerza y esperanza en nuestras dificultades.

Reconocer a Dios en el día a día

¿Por qué a veces nos resulta difícil reconocer la presencia de Dios en nuestro día a día? Oímos decir a Pedro: "Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas". En estas palabras se advierte tanto confianza en Jesús como incapacidad para reconocerle plenamente. Solo el Señor nos puede indicar hasta qué punto la confianza de Pedro era humana y hasta qué punto él entendía lo que diría poco después: "Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo" (Mt 16,16). Pedro deseaba acercarse a Jesús, pero desconocemos todos sus motivos. Podemos reflexionar sobre los nuestros: ¿cómo contamos con Dios en el día a día?, ¿con qué intenciones nos acercamos a Él o le permitimos que entre en nuestras vidas?, ¿buscamos que resuelva lo que requiere nuestro esfuerzo?

Trasceender la mentalidad meramente humana

La vida no puede afrontarse únicamente con mentalidad humana. Precisamente porque nuestra existencia es como una "carrera" que no es solo humana, es decir, que tiene como meta algo que está más allá de lo meramente humano. En esta vida podemos caminar con seguridad cuando enfrentamos empresas que dependen de nuestras fuerzas. Pero esto no es así con las empresas de orden espiritual. Visto con perspectiva, todo lo humano se presenta como frágil y limitado, porque incluso cuando pensamos controlar todo, no dejan de presentarse ante nosotros nuevos retos que nos superan. El Evangelio de hoy nos invita a no confiar excesivamente en nosotros mismos y a abrirnos a aquel que puede de verdad sanar y llenar el corazón humano de verdadera paz y confianza: "Confía en el Señor con todo tu corazón, y no te fíes de tu propio discernimiento" (Pr 3,5).

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