¿Realmente necesitás hacer un detox? Qué dice la nutrición sobre jugos, ayunos y “toxinas”
(Por LM) Promesas de eliminar toxinas, reducir la hinchazón, recuperar energía y hasta perder varios kilos en pocos días convirtieron a los planes “detox” en una tendencia recurrente. Jugos verdes, programas alimentarios y ayunos circulan con fuerza en redes sociales, pero ¿qué parte de estas propuestas tiene realmente sustento nutricional?
La nutricionista clínica y deportiva Mariela Ojeda puso el concepto bajo la lupa y advirtió que la primera cuestión está en la propia palabra “detox”. Desde el punto de vista científico, no existe evidencia que respalde la idea de que estos productos o planes especiales sean necesarios para “limpiar” el organismo.
“El cuerpo ya tiene órganos destinados a esta función”, explicó, al referirse principalmente al hígado, los riñones, la piel y el intestino, que participan diariamente en los procesos naturales de eliminación de sustancias de desecho.
Sentirse más liviano no significa estar “desintoxicado”
Entonces, ¿por qué algunas personas aseguran sentirse mejor después de realizar un plan detox?
La explicación puede estar en algo mucho más sencillo. Según Ojeda, muchas veces se produce un “beneficio por omisión”: durante esos días la persona deja de consumir alcohol, alimentos ultraprocesados u otros productos que podrían estar provocando hinchazón o malestar.
Es decir, la sensación de bienestar puede estar relacionada con haber retirado temporalmente determinados alimentos y no necesariamente con una supuesta eliminación extraordinaria de toxinas.
¿Y los famosos jugos verdes?
Los jugos verdes tampoco deben ser vistos como una solución milagrosa. Pueden ser una alternativa útil para quienes tienen dificultades para incorporar vegetales habitualmente y también contribuyen a la hidratación.
Sin embargo, el jugo no reemplaza al vegetal entero. Al consumir la verdura completa se aprovecha mejor su fibra, por lo que la recomendación general es priorizar los alimentos en su forma natural.
Para quienes igualmente eligen comprar un jugo preparado, la nutricionista recomendó mirar primero la lista de ingredientes y no dejarse llevar únicamente por palabras como “detox”, “natural” o “saludable” presentes en el envase.
La primera revisión debería ser si contiene azúcar añadida, qué proporción de vegetales tiene y si incorpora aditivos o conservantes. Si contiene frutas, estas deberían aparecer hacia el final de la lista para evitar que el producto termine siendo principalmente un jugo de frutas.
Además, al tratarse de productos frescos, aconsejó prestar atención a la fecha de elaboración y priorizar aquellos preparados el mismo día o, como máximo, el día anterior.
Ayunar porque está de moda no es lo mismo que hacerlo con criterio
El ayuno es otro de los hábitos que suele incorporarse a estas propuestas. Pero para la especialista existe una diferencia fundamental entre un ayuno planificado y uno adoptado simplemente porque se volvió tendencia en redes sociales.
Un ayuno correctamente indicado debe contemplar las características de cada persona, sus objetivos, enfermedades de base y situación metabólica. Por eso, cuando se realiza con un objetivo nutricional determinado, debe contar con la orientación de un médico o nutricionista.
El riesgo aparece cuando una persona copia el esquema de otra sin conocer si su organismo está preparado para hacerlo. Hay situaciones y grupos para los cuales el ayuno puede estar contraindicado o requerir una evaluación específica.
Cinco señales de que hay más marketing que nutrición
Para la especialista, el consumidor debería prestar especial atención cuando una propuesta “detox” viene acompañada de resultados rápidos, universales y difíciles de sostener.
Entre las principales señales de alerta aparecen: Promesas como “bajá tres kilos en tres días”; afirmaciones de que el producto “elimina toxinas”; mensajes que prometen numerosos beneficios al mismo tiempo: bajar de peso, desinflamar, aumentar la energía y “limpiar” el organismo; planes presentados como aptos para todo el mundo, sin considerar diferencias individuales; falta de información sobre quiénes no deberían realizarlo.
Para Ojeda, una recomendación nutricional seria debería especificar para quién está pensada y contemplar las condiciones particulares de cada persona. “Es imposible que algo sea para todos”, señaló.
En tiempos en que las redes sociales convierten rápidamente cualquier tendencia en una recomendación masiva, distinguir entre una herramienta nutricional y una promesa comercial se vuelve fundamental. Antes de comprar un jugo por la palabra “detox” o comenzar un ayuno porque se volvió viral, la pregunta más importante no debería ser qué tan rápido promete resultados, sino qué evidencia existe y si realmente es adecuado para cada persona.
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