Reflexiones sobre Emerson y la lectura: Entre lo perdurable y lo efímero
Un recorrido por el ensayo "Libros" del filósofo norteamericano y su vigencia contemporánea
El ensayo clásico de Emerson sobre los libros
El ensayo "Libros" de Ralph Waldo Emerson, incluido en su obra Sociedad y soledad: Doce capítulos (1870), continúa siendo una reflexión relevante sobre la naturaleza de la literatura y su permanencia en el tiempo. Aunque menos conocido que su ensayo sobre la naturaleza, este texto ofrece una crítica perspicaz sobre la producción literaria y sus implicaciones para las futuras generaciones de lectores.
Una de las comparaciones más memorables de Emerson se refiere al historiador Plutarco, describiéndolo como "tan claro como la voz de una flauta y tan entretenido como una novela francesa". Esta evocación de claridad y entretenimiento sigue siendo válida para comprender cómo los grandes textos clásicos mantienen su capacidad de comunicar y cautivar a través de los siglos.
La distinción entre notoriedad y fama
Emerson plantea una idea central en su ensayo: para quienes viven en la misma época, no es fácil distinguir entre notoriedad y fama. Esta discriminación requiere la "precisa usura del tiempo y la paciencia" que solo las generaciones futuras pueden proporcionar. Lo que hoy parece importante y ampliamente difundido puede desvanecerse en el olvido, mientras que obras aparentemente menores pueden adquirir relevancia perdurable.
Esta preocupación por la superfluidad de la mayoría de los libros publicados no es exclusiva de Emerson. El filósofo Arthur Schopenhauer ya había advertido hace casi dos siglos que "la afluencia intensa y continuada de las nuevas cosas que se leen sirve únicamente para acelerar el olvido de las que se leyeron antes". En su obra Parerga y paralipómena (1851), Schopenhauer cuestionaba la viabilidad de que la mayoría de los libros publicados sobrevivieran más de una década.
Una reflexión moderna sobre la producción editorial
La idea de Emerson sobre la necesidad de una criba crítica que distinga lo efímero de lo perdurable es retomada por pensadores posteriores. José Ortega y Gasset, en La rebelión de las masas (1937), lleva esta preocupación al extremo, sugiriendo que "la obra de caridad más propia de nuestro tiempo" sería "no publicar libros superfluos". Esta propuesta radical refleja la creciente conciencia sobre la saturación editorial como un problema cultural y social.
La reflexión que Emerson articula mediante su ensayo es, fundamentalmente, una invitación a la discriminación inteligente entre lo que merece ser preservado y lo que naturalmente caerá en el olvido. Esta idea, lejos de ser obsoleta, adquiere particular relevancia en una era de producción masiva de contenidos.
"No publicar libros superfluos" sería, según Ortega y Gasset, la verdadera obra de caridad de nuestro tiempo.
La vigencia del pensamiento de Emerson
A pesar de haber sido escrito hace más de 150 años, el ensayo "Libros" mantiene una vigencia sorprendente. Las preguntas que Emerson se plantea sobre cuáles obras merecen trascender, cómo el tiempo define el valor literario y cuál es el rol de la lectura en la sociedad siguen siendo pertinentes. Su enfoque equilibrado reconoce que toda criba bibliográfica es simultáneamente "una censura crítica de lo contemporáneo y una discriminación de lo perdurable frente a lo efímero".
El recorrido intelectual que propone Emerson, desde la soledad reflexiva de la lectura hacia el encuentro con la sociedad, sigue siendo un modelo válido para entender cómo la literatura nos conecta con nuestra época y con la tradición que nos precede.
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