Siete formas de usar tus sentidos para mejorar tus hábitos alimentarios
Cómo aprovechar la vista, el oído y otros sentidos para tomar decisiones más saludables al comprar y comer
La influencia de los sentidos en nuestras decisiones alimentarias
Aunque creemos que controlamos lo que comemos, nuestros sentidos influyen constantemente en nuestras compras y en la cantidad que consumimos. Es posible saborear con los oídos: el crepitar de un filete o el estallido de una lata de refresco pueden estimular las papilas gustativas, al igual que la música de un restaurante afecta nuestra experiencia gastronómica.
"Todos pensamos que lo saboreamos en la boca. Parece que de ahí proviene el sabor, pero todos los demás sentidos están involucrados", explica Charles Spence, psicólogo de ciencias alimentarias de la Universidad de Oxford, en Reino Unido.
Incluso antes de probar algo, nuestro cerebro realiza suposiciones sobre la comida basadas en cómo se ve, suena, se siente u huele. Esta avalancha de información sensorial juega un papel crucial no solo en cuánto disfrutamos los alimentos, sino también en cuánto terminamos comiendo.
Cómo la visión determina nuestras elecciones
Al comprar alimentos, nuestros ojos desempeñan un papel fundamental. El color del empaque, el logotipo de la marca e incluso el brillo del empaquetado preparan nuestro cerebro para saber qué esperar de lo que contiene.
Cuando la comida destaca visualmente, nos resulta más atractiva. Un estudio encontró que los participantes seleccionaban fotografías de alimentos saludables significativamente más a menudo cuando se realzaban los colores, incluso cuando había opciones no saludables disponibles.
Este fenómeno aprovecha el "sesgo de prominencia", que significa que nuestra atención se dirige a los elementos más llamativos. Según Betina Piqueras-Fiszman, profesora asociada de marketing y comportamiento del consumidor en la Universidad de Wageningen en Países Bajos, evaluamos las propiedades saludables de los alimentos según el color del envase.
Los productos marrones, verdes y blancos tienden a considerarse más saludables, mientras que los rojos, amarillos y morados, o incluso los objetos brillantes, suelen asociarse con ingredientes más indulgentes.
Estrategias para contrarrestar los sesgos visuales
Una forma de contrarrestar este sesgo en casa es guardar las galletas y otros dulces con envases de colores llamativos en un frasco opaco, sugiere Spence. Esto protege de las señales visuales del empaque que podrían despertar el deseo de un tentempié poco saludable e impulsivo.
La ubicación de los alimentos en el estante
Es importante prestar atención a dónde se encuentran los alimentos en el estante: todos tendemos a tomar atajos y preferir los productos que están más cerca o directamente a la vista. Esto se conoce como el "principio del mínimo esfuerzo" y los minoristas pueden aprovecharlo para influir en nuestras compras.
Los supermercados suelen colocar los productos más tentadores cerca de las cajas y los más caros a la altura de los ojos, lo que puede llevarnos a adquirir y consumir productos que no teníamos intención de comprar.
Cómo los sentidos pueden trabajar a nuestro favor
Las investigaciones muestran cada vez más que podemos utilizar la comprensión de nuestros sentidos para modificar nuestro comportamiento alimentario, impulsándonos a comer más saludablemente en el proceso.
Aunque los seres humanos estamos lejos de ser comedores racionales y las señales sensoriales pueden influir fácilmente en nuestras elecciones, estas mismas herramientas pueden convertirse en aliadas para mejorar nuestros hábitos nutricionales si sabemos cómo utilizarlas conscientemente.
Esta noticia fue desarrollada por los Profesionales del Grupo Diario Paraguayo gracias a la noticia original creada por nuestros amigos del BBC NEWS.
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