Tensión y protestas en La Guaira entre los desalojados por el terremoto de Venezuela
Un grupo de vecinos bloqueó este sábado la vía de acceso principal a Caraballeda, uno de los epicentros del doble terremoto de 7,2 y 7,5, para presionar al Gobierno a que los reubique, como les prometieron, en el complejo hotelero de Las Caracas, a varios kilómetros de la zona.
“Ya tenemos más de diez días por niños, personas adultas, ahí en la calle”, explica a EFE José Guillén, un joven de 32 años que se está quedando en el edificio OPPE 30.
Se trata de una torre blanca de 13 plantas con 192 apartamentos donde vivían unas 300 personas y que aún se mantiene en pie pero por dentro está completamente destrozada y se puede ver a la perfección los techos y estancias derruidas de los primeros pisos.
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En la calle aledaña, varias niños juegan y pintan en el suelo y las familias esperan con neveras, fogones y otros utensilios que consiguieron rescatar.
En la primera planta, dos jóvenes tratan de sacar por la pared completamente caída un canapé, pero la precariedad del edificio indica que podría venirse abajo en cualquier momento.
Juan Jiménez vivía en la cuarta planta y pudo recuperar “algunas cositas” después del terremoto, pero como la mayoría de sus vecinos ya no se atreve a volver a subir.
Un voluntario prepara paquetes con suministros básicos para las víctimas de los dos terremotos del 24 de junio en un hospital improvisado en la terminal de autobuses de Catia La Mar, estado de La Guaira, Venezuela.
"¿Dónde está el Gobierno? Lo que queremos nosotros es que por lo menos vengan y digan: suban a los autobuses”, pedía este padre de familia.
Tras los gritos y protestas, cuatro camiones de la Policía acudieron a mediodía del sábado a recoger a las familias y las fuerzas de seguridad y los colectivos Tupamara ayudaron a las mujeres, hombres, niños y perros a subir para irse a su nuevo refugio temporal.
Los vecinos de La Guaira que viven cerca a la zona cero, cuyas viviendas han quedado muy afectadas pero no se han venido abajo, se quejan de que nadie ha acudido a ayudarles. De hecho en esta torre sigue habiendo dos cadáveres.
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A Belkys Chacón, el primer temblor le pilló en su puesto de dulces en la playa junto a su esposo y a ambos la tierra les atrapó, pero pudieron salir.
Desde entonces viven en la playa sin saber dónde pueden ir ni quién les puede entregar al menos una colchoneta para dormir.
Como ella, las autoridades calculan que 15.000 personas se han quedado sin un techo donde dormir por el doble terremoto, que ha dejado hasta la fecha 2.645 fallecidos y más de12.600 heridos.
Según el último balance, hay 885 edificios afectados, 189 de ellos totalmente colapsados.
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