Asfixia económica, el plan de EEUU para tumbar al régimen iraní
Estados Unidos exigió el jueves a sus aliados y a China que se sumen a la nueva campaña del presidente Donald Trump para aislar la economía iraní y provocar “el colapso” del gobierno de Teherán.
Las declaraciones del secretario del Tesoro, Scott Bessent, subrayaron cómo Trump está pasando de ejercer presión militar a ejercer presión económica sobre Teherán, mientras su impopular guerra se acerca a los seis meses.
“Va a funcionar en Irán y va a hacer colapsar al régimen”, dijo Bessent al canal CNBC. “Consultado sobre sus aliados, Bessent lanzó una advertencia: (Están) con nosotros o contra nosotros”.
CHINA DEBE SUMARSE. Ante la pregunta de si Estados Unidos presionaría a China, señaló que “muchas conversaciones es mejor tenerlas en privado”, pero instó a Pekín a “sumarse al plan”. El presidente chino, Xi Jinping, visitará a Trump en la Casa Blanca el 24 de setiembre.
Este plan contra Irán significa que es menos probable que EEUU vuelva a realizar operaciones militares de gran envergadura contra el país, explicó Bessent. Trump anunció en un extenso mensaje en su red Truth Social que la “operación económica” contra Irán sería “aplastante” y que “cualquier país que permita que sus instituciones financieras, empresas, aeropuertos o entidades gubernamentales brinden cualquier tipo de salvavidas a Irán afrontará a su vez tremendas consecuencias económicas”.
REACCIÓN. Irán, de su lado, acusó a Estados Unidos de “terrorismo económico” y de “crímenes contra la humanidad”.
“Sin duda, las sanciones económicas de Estados Unidos contra Irán, que atacan los derechos humanos fundamentales de cada ciudadano iraní, constituyen un caso de ‘terrorismo económico’ y de ‘crímenes contra la humanidad’”, declaró el Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán en un comunicado difundido por medios estatales, en el que afirmó que los responsables de esta política “merecen ser juzgados y castigados por cometer crímenes tan atroces”.
A medida que el conflicto en Oriente Medio se estanca, Trump pretende desatar esta “guerra económica” sin precedentes para arrinconar a Teherán, que se mantiene firme y se mofa de una “política fracasada”.
Durante este conflicto Trump ha multiplicado las declaraciones incendiarias y los cambios de postura.
Sin embargo, entre la impopularidad de la guerra en la escena política estadounidense y unas reservas de munición mermadas, el impredecible magnate republicano parece haber optado recientemente por una postura más cautelosa. De hecho, las hostilidades han disminuido en el plano militar.
La economía de Irán, debilitada por décadas de sanciones internacionales, se ve sometida a una dura prueba con la guerra. El 22 de julio, la inflación alcanzaba el 66% en los últimos doce meses, frente al 46% de febrero, y la moneda seguía su caída libre: el miércoles, un dólar se cambiaba a 1,88 millones de riales, frente a 1,65 millones justo antes del conflicto.
En un mensaje publicado en mayo, el líder supremo iraní, Mojtaba Jamenei, había instado a las empresas a evitar los despidos y a los legisladores a adoptar medidas destinadas a apoyar la “economía de la resistencia”.
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