Asunción desde la loma
Una reflexión sobre la identidad asuncena a través de memorias de barrio
"Me gusta la acuarela porque cuando corre va para donde se le antoja", decía la maestra Edith Jiménez en sus clases del viejo Centro de Estudios Brasileños a mediados de los años 80. De manera similar, las conversaciones con Teresa Pozzoli y Pedro Gamarra Doldán se desenvuelven como una acuarela del pasado, fluyendo de un lado a otro, entrelazando recuerdos y reflexiones sobre la ciudad.
¿Existe un ser asunceno?
En ocasiones surge una pregunta fundamental: ¿posee identidad esta ciudad, madre de ciudades, que originalmente siguió el curso de sus poéticas aguas de arroyos y surgentes, y que posteriormente fue reorganizada con el cuadriculado del Dr. Francia? ¿Existe realmente un ser asunceno?
La respuesta de Pedro Gamarra Doldán fue directa y contundente: "Existió". Un silencio reflexivo siguió a esta afirmación, tras el cual Teresa Pozzoli, habitante del barrio General Díaz en la zona de Loma Tarumá, compartió palabras poéticas sobre el tema.
Según la perspectiva de ambos, la sociedad dejó de disfrutar plenamente de sus lugares, casas, barrios, patios y arroyos. Con ello, se perdió también el espíritu del vecindario, un valor difícil de recuperar en la vida contemporánea. El progreso, sugieren, nos ha alejado de la humanidad que caracterizaba a la Asunción de otras épocas.
Loma Tarumá: un pico geográfico privilegiado
La posición de Loma Tarumá en la geografía de Asunción funcionaba como un punto de observación estratégico en tiempos pasados, un pico geográfico desde el cual era posible contemplar la ciudad. Esta información se puede constatar en los archivos del Instituto Geográfico Militar, y desde este mismo lugar reflexionan hoy Teresa y Pedro sobre la ciudad y sus cambios.
La memoria de esta pareja, que además de sus vidas unieron también sus barrios, conserva detalles de la Asunción de décadas anteriores. Teresa evoca a los antiguos repartidores asuncenos, como el franchute o el distribuidor de leche que recorría la ciudad en camioneta Peugeot durante los años 60, así como a las mercaderas que provenían del sur en dirección al Mercado 1.
Pedro Gamarra Doldán, por su parte, rememora a familias destacadas de la zona de La Encarnación, como los Manzoni Vierci, las Codas Duarte Sánchez, y recuerda las travesuras de los Bibolini Quaranta. Todas estas historias permanecen registradas en las páginas de cuadernos que conservan memorias de barrio de épocas pretéritas.
Fluir como una acuarela
En este recorrido por el tiempo, que fluye como una acuarela sin dirección fija, Pedro también recuerda al señor Tombeur, figura importante en las finanzas paraguayas de principios del siglo XX, y a monseñor Aníbal Mena Porta, cuya obra artística como pintor estudia actualmente, consultando además los recuerdos de sus sobrinas.
De la misma manera que los tarumás florecen en octubre, en esta Asunción de agosto con lapachos en flor, la pareja Gamarra Pozzoli renueva su amor desde la perspectiva de la loma, contemplando vistas de otros tiempos. En ese escenario, es posible imaginar el piano de alguna joven de la época tocando una pieza de Chopin o el "Asunción" de Federico Riera.
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