Batata morada retorna a los cultivos de Caaguazú con potencial comercial
Diez familias indígenas Mbya Guaraní recuperan el cultivo ancestral del Jety Karau
Recuperación de cultivo ancestral
Aproximadamente diez familias indígenas Mbya Guaraní del departamento de Caaguazú han retomado el cultivo de la batata morada, conocida localmente como Jety Karau. Se trata de una variedad nativa ancestral que forma parte de la alimentación tradicional de estas comunidades y que actualmente busca recuperar espacio tanto en el consumo cotidiano como en el mercado nacional.
Como parte de estas iniciativas de recuperación de cultivos tradicionales, las comunidades también impulsan el cultivo de maíz morado, fortaleciendo así la preservación del patrimonio agrícola indígena.
Existe un renovado interés en torno a esta variedad de batata, considerada de alto valor nutricional. Según explicó Jarýi Sara Benítez, quien trabaja en la comunidad, el Jety Karau fue perdiendo presencia con el paso del tiempo debido al reemplazo por otros cultivos y alimentos. El proceso de recuperación de semillas llevó tiempo, pero actualmente unas diez familias indígenas ya lo producen con entusiasmo.
"Es un cultivo ancestral. Solo que con el tiempo ha ido desapareciendo al ser reemplazado por otro tipo de cultivos o alimentos. Recuperar la semilla llevó su tiempo y hoy día unas 10 familias indígenas ya lo están produciendo con mucho entusiasmo, esperamos que el interés aumente y con ella el área de siembra"
Propiedades y usos alimentarios
La batata morada posee múltiples aplicaciones en la alimentación y en la medicina tradicional. Las mujeres gestantes la consumen asada bajo cenizas con el objetivo de aumentar la leche materna, mientras que personas con diabetes la consumen cocinada al vapor y enfriada. Las hojas son utilizadas para aplacar la acidez estomacal.
Su uso culinario es amplio y versátil. Puede consumirse hervida, al vapor, asada, con miel, en dulces, salsas o en preparaciones como ñoquis. Es un alimento muy completo que ha sostenido por generaciones los hogares indígenas, según lo expresado por Benítez.
El ciclo de producción de esta variedad va de julio a septiembre, y la primera cosecha se obtiene a partir de los seis meses de siembra.
Primeras experiencias de comercialización
En cuanto a la comercialización, el objetivo principal en esta etapa es reincorporar el Jety Karau a la alimentación cotidiana de las familias indígenas, mientras se fortalece una producción con capacidad para generar excedentes destinados a la venta.
Las comunidades están realizando una primera experiencia con la confitería Karu, que incluye en su menú ñoquis elaborados con esta variedad. Esta iniciativa representa un paso importante hacia la viabilidad comercial del cultivo.
"De momento buscamos que las familias de las comunidades lo vuelvan a incluir en su alimentación cotidiana y apuntamos a producir con capacidad para excedente y comercializarlo. El único modo de volver sostenible algo es haciendo que a la sociedad le guste, agrade y convenga"
Contexto nacional del cultivo de batata
Según el Instituto Paraguayo de Tecnología Agraria (IPTA), la baja productividad y la escasa información del cultivo son algunas de las causas de la disminución de las superficies sembradas y de su rendimiento.
De acuerdo con datos del Censo Agropecuario Nacional 2022, comparados con los del Censo Agropecuario Nacional 2008, la superficie cultivada de batata ronda entre 20.000 y 25.000 hectáreas aproximadamente.
Benítez señaló que las comunidades sienten la necesidad de recuperar su patrimonio alimentario autóctono y que iniciativas como esta representan un paso importante hacia la preservación de variedades tradicionales que enfrentan similares desafíos, como sucede con variedades de mandioca y maíz.
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