Lunes, 11 de Mayo de 2026
Sociedad

Cardenal recordó crimen de Pecci y pidió no convivir con la impunidad

11/05/2026 10:01 5 min lectura 13 vistas
Cardenal recordó crimen de Pecci y pidió no convivir con la impunidad

Marcelo Pecci “sufrió y padeció la muerte haciendo el bien”, expresó el cardenal Adalberto Martínez, arzobispo de Asunción, al recordar al fiscal asesinado el 10 de mayo de 2022, y reclamar que se esclarezca plenamente el crimen.

Esto, durante la homilía de la misa de ayer en la Catedral Metropolitana. El purpurado señaló que “una sociedad no puede acostumbrarse a convivir con la impunidad”, porque cuando “la verdad no se esclarece y la justicia no llega, el sufrimiento de las familias y del pueblo continúa como llagas abiertas”.

El metropolitano sostuvo que detrás del caso aparecen “el rostro oscuro del sicariato organizado y de estructuras criminales que se organizan para matar sembrando miedo y violencia”.

Cuestionó que “muchas veces los autores morales buscan esconderse detrás de manos ensangrentadas, utilizando a otros para ejecutar delitos y crímenes, mientras ellos mismos permanecen ocultos en las sombras de la impunidad y de la ambición”.

Afirmó que “es mejor padecer haciendo el bien que padecer haciendo el mal” y resaltó que Pecci entregó su vida “buscando servir a la justicia y defendiendo a la sociedad frente a este crimen tan terrible”.

En ese contexto, insistió en la necesidad de “agotar todos los recursos para esclarecer plenamente y hacer justicia en su caso y en tantos otros crímenes que permanecen impunes hasta ahora”.

El cardenal también se refirió a la realidad nacional y advirtió sobre el avance del sufrimiento social y moral, recordando a San Damián de Molokai. “Hoy existen muchos Molokai en nuestra sociedad”, expresó, al mencionar a “los pobres, los olvidados, los ancianos abandonados, los enfermos solos, las personas atrapadas en las adicciones y las personas descartadas por el mundo”.

Comparó esas realidades con la experiencia de exclusión vivida por los enfermos de lepra atendidos por el propio San Damián de Molokai, cuya vida fue recordada.

Según explicó, el santo decidió convivir con quienes eran rechazados por la sociedad, compartiendo sus sufrimientos y acompañándolos hasta el final de sus vidas.

Martínez señaló que actualmente muchas personas viven situaciones de abandono similares, no solamente por la pobreza material, sino también por la indiferencia social. “Cristo permanece junto a los que lloran, a los enfermos, a los perseguidos, a los que luchan por el bien”, expresó, insistiendo en que Dios “no abandona a quienes cargan cruces pesadas en la vida”.

Consecuencias. El cardenal alertó sobre las consecuencias del mal y de la violencia en la convivencia nacional e internacional. Afirmó que quienes provocan sufrimiento “terminan destruyéndose interiormente por sus propias maldades” y advirtió que “el pecado termina esclavizando el corazón humano y multiplicando el dolor”.

La homilía recordó el compromiso de Chiquitunga con los necesitados y enfermos, resaltando su entrega como una expresión de amor cristiano. Exhortó a la ciudadanía y a la Iglesia a no ser indiferentes ante el dolor ajeno y que el país necesita “un amor concreto capaz de servir, acompañar, defender la verdad y cargar la cruz del hermano”.

Durante la homilía dominical en la Basílica de Caacupé, el obispo Ricardo Valenzuela cuestionó la normalización de la mentira, la intolerancia y la falta de sensibilidad social. Llamó a la sociedad a reconstruir vínculos desde la honestidad, el respeto y el compromiso con los más vulnerables.

El religioso sostuvo que el mensaje cristiano del amor y la solidaridad se ve constantemente golpeado por actitudes que generan enfrentamientos, exclusión y sufrimiento dentro de las propias comunidades.

“Estamos colocando las bases de una sociedad cada vez más inhumana, intolerante e insensible”, afirmó, al cuestionar la pérdida de respeto hacia niños, ancianos y personas vulnerables.

También advirtió sobre el impacto de los chismes, los celos y las divisiones en espacios comunitarios y religiosos, señalando que muchas personas terminan alejándose porque no encuentran comprensión ni contención.

“Cuántas personas se han alejado de su parroquia o de su comunidad a causa de comentarios malos, miradas o gestos antipáticos”, expresó.

Manipulación. Valenzuela remarcó además que la búsqueda de poder o beneficios personales mediante la mentira y la manipulación terminan debilitando a toda la sociedad. “No se construye nada sobre la mentira porque tiene un cimiento frágil”, señaló, al insistir en la necesidad de recuperar la sinceridad y la honradez en todos los ámbitos.

El obispo sostuvo que actualmente existe una fuerte crisis de empatía y de escucha, donde muchas personas viven con sensación de abandono o incomprensión.

“Todos estamos hambrientos de sentirnos queridos y escuchados”, manifestó.

En ese contexto, llamó a fortalecer acciones de acompañamiento hacia enfermos, ancianos, personas solas, niños víctimas de abuso y sectores sin voz, afirmando que la sociedad necesita más personas comprometidas con aliviar el sufrimiento ajeno. K.A.G.

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