Crecer es necesario, pero no es suficiente: El desafío de convertir crecimiento en bienestar
Paraguay enfrenta la oportunidad histórica de transformar su expansión económica en desarrollo sostenible y movilidad social
La realidad compleja del desarrollo paraguayo
El debate público paraguayo frecuentemente oscila entre dos perspectivas extremas: quienes presentan al país como un modelo exitoso y quienes sostienen que nada funciona. La realidad, sin embargo, es significativamente más compleja y matizada.
En las últimas dos décadas, Paraguay ha reducido considerablemente la pobreza, consolidado estabilidad macroeconómica, construido una clase media robusta y ganado credibilidad internacional hasta alcanzar el grado de inversión. Estos logros representan avances sustanciales en el desarrollo del país.
Simultáneamente, una proporción importante de la población continúa viviendo en condiciones de vulnerabilidad. No se trata de pobreza en términos estadísticos convencionales, pero tampoco de seguridad económica suficiente. Muchas personas carecen de elementos fundamentales como empleo formal, cobertura de jubilación, acceso a servicios de salud o capacidad para enfrentar crisis económicas familiares.
El desafío de la productividad laboral
Un factor recurrente en los datos económicos ilustra esta situación: Paraguay ha logrado crecer aproximadamente 4% anual durante varios años, pero la productividad laboral ha aumentado apenas entre 1% y 1,5% anual. Esto indica que el crecimiento se ha sustentado principalmente en expansión y acumulación de factores productivos, más que en mejoras profundas en eficiencia, innovación y desarrollo del capital humano.
Esta brecha entre crecimiento y productividad representa una oportunidad para reorientar las políticas de desarrollo hacia modelos más sostenibles y generadores de bienestar integral.
Una ventana de oportunidad histórica
Paraguay se encuentra en un momento potencialmente transformador de su historia reciente. El país mantiene un bono demográfico que varios países vecinos ya han perdido, posee estabilidad macroeconómica, dispone de energía limpia y competitiva, y goza de una posición geográfica estratégica para industrias, logística y servicios.
El verdadero desafío ya no es solamente crecer, sino decidir cómo convertir ese crecimiento en bienestar sostenible y movilidad social efectiva para toda la población.
Tres prioridades estratégicas
Educación y formación de capacidades: La primera prioridad es invertir seriamente en educación y formación de capacidades laborales, no solo para niños y jóvenes, sino también para adultos. El mundo del trabajo cambia a velocidad acelerada y todos requieren actualización permanente de competencias.
Territorialización del desarrollo: La segunda prioridad es territorializar el desarrollo. Paraguay no puede continuar concentrando oportunidades en Asunción y algunos polos dinámicos mientras gran parte del interior acompaña el crecimiento sin recibir proporcionalmente infraestructura, conectividad y servicios de calidad.
Formalización inteligente: La tercera prioridad es formalizar con inteligencia. No mediante más burocracia ni castigo, sino creando incentivos para que trabajar dentro del sistema sea más racional y conveniente que permanecer fuera de él.
Visión de largo plazo
Ninguna de estas iniciativas requiere abandonar la estabilidad macroeconómica que Paraguay ha construido durante años. Lo que sí requieren es visión de largo plazo y capacidad de mantener prioridades más allá de los ciclos políticos electorales.
La pregunta ya no es si Paraguay puede dar el salto. Los recursos, la demografía y el contexto indican que sí. La verdadera pregunta es si se tomará esa oportunidad ahora o si dentro de diez años seguirá cuestionándose por qué no se hizo cuando aún era posible.
Esta noticia fue desarrollada por los Profesionales del Grupo Diario Paraguayo gracias a la noticia original creada por nuestros amigos del Diario UltimaHora.
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