Sábado, 03 de Octubre de 2026
Sociedad

De la obligación a la cultura: el próximo paso de la seguridad eléctrica en Paraguay

Una década de avances normativos y técnicos abre camino hacia la implementación efectiva de medidas de protección

03/10/2026 10:01 4 min lectura 137 vistas
De la obligación a la cultura: el próximo paso de la seguridad eléctrica en Paraguay

De la obligación a la cultura: el próximo paso de la seguridad eléctrica en Paraguay

Una década después, el país cuenta con un marco normativo de seguridad eléctrica que antes no tenía y con una herramienta técnica renovada: la tercera edición de la Norma Paraguaya de Instalaciones Eléctricas de Baja Tensión. ¿Cuánto se avanzó y qué falta para que aquellas cifras cambien? Para responderlo, el Ing. González repasa el camino recorrido y el desafío que queda por delante.

«Primero fue necesario crear las reglas; después, desarrollar los mecanismos para aplicarlas», resumió González. «Ahora el desafío es que esas reglas lleguen efectivamente a cada instalación».

Un panorama que exigía una ley

Los antecedentes del proyecto que dio lugar a la Ley Nº 5668/2016 describían un panorama preocupante. Su exposición de motivos mencionaba 383 muertes por electrocución en instalaciones eléctricas de baja tensión entre 2009 y 2012, según estadísticas atribuidas al Departamento de Estadística de la Policía Nacional, y recogía una referencia del Cuerpo de Bomberos Voluntarios del Paraguay según la cual el 90 % de los incendios registrados en edificaciones tenía origen eléctrico.

«Detrás de cada número existe una persona y una familia afectada. La finalidad de la seguridad eléctrica es precisamente evitar que una condición de riesgo termine convirtiéndose en una tragedia», señaló González.

Sin embargo, la magnitud del problema contrastaba con su escasa visibilidad. Mientras otros riesgos, como los accidentes de tránsito o los ahogamientos, ocupan un lugar evidente en la percepción pública, el riesgo eléctrico no siempre era reconocido como una amenaza para la vida.

Esa diferencia entre la magnitud estadística y la percepción social ayuda también a comprender uno de los grandes desafíos de la seguridad eléctrica. El riesgo de tránsito es visible en las calles; el riesgo de ahogamiento resulta intuitivamente comprensible. El riesgo eléctrico, en cambio, puede permanecer oculto detrás de una pared, dentro de un tablero o en una protección inadecuada durante años, hasta que una falla expone sus consecuencias.

Un incendio de origen eléctrico puede comenzar en un conductor, una conexión o un tablero, pero sus consecuencias rara vez se quedan allí: viviendas, comercios o industrias perdidas, equipos y mercaderías destruidos, actividades interrumpidas y, en los casos más graves, personas lesionadas o fallecidas.

Diez años de construcción del marco legal

Hasta 2016, Paraguay carecía de un marco legal específico para hacer efectivo, en materia de seguridad eléctrica, el deber constitucional del Estado de proteger la integridad física de las personas. «Existía el mandato constitucional, pero faltaban las herramientas para aplicarlo», explicó González.

Existían normas técnicas, reglamentaciones y disposiciones vinculadas al sector eléctrico, pero no una ley específica que organizara de manera integral la seguridad en las instalaciones eléctricas. Mientras una norma establece cómo debe hacerse correctamente una instalación, una ley convierte la protección de las personas y los bienes en una responsabilidad jurídica, determina quién debe cumplirla y crea los mecanismos para verificarla.

La Ley Nº 5668/2016 vino a llenar ese vacío y estableció al INTN como órgano regulador del sistema. «La ley significó un cambio de paradigma», explicó González. «La seguridad eléctrica dejó de depender solamente de lo que técnicamente era recomendable y pasó a contar con un marco jurídico específico que establece responsabilidades, controles y mecanismos de cumplimiento».

Pero una ley de esta naturaleza no podía implementarse de un día para otro. Había que reglamentarla, certificar profesionales, formar inspectores, habilitar organismos de inspección, reglamentar productos y definir cómo se realizarían las verificaciones. Ese proceso llevó varios años.

Norma Paraguaya de Instalaciones Eléctricas de Baja Tensión (NP 2 028 96)

La tercera edición representa la culminación de este proceso de desarrollo técnico y regulatorio, consolidando los avances alcanzados en materia de seguridad eléctrica en el país.

Esta noticia fue desarrollada por los Profesionales del Grupo Diario Paraguayo gracias a la noticia original creada por nuestros amigos del Diario UltimaHora.

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