Jueves, 14 de Mayo de 2026

De la sombra de un mango a escuela modelo: 22 años de transformación educativa

La Escuela Básica N° 7351 celebra su trayectoria desde sus humildes inicios hasta convertirse en institución consolidada con más de 500 estudiantes

14/05/2026 13:03 3 min lectura 45 vistas
Inició bajo la sombra de un mango, hoy se convirtió en escuela modelo

Origen y vocación educativa

Lo que actualmente es una institución educativa consolidada, con más de 500 alumnos, aulas climatizadas y clases de informática, nació hace 22 años bajo la sombra de un árbol de mango, con pizarras colgadas de las ramas y niños escribiendo sobre cartones. La historia de la Escuela Básica N° 7351 "13 de Mayo", ubicada en el barrio San Antonio de Ciudad del Este, es también la historia de una comunidad que transformó la precariedad en esperanza educativa.

En el año 2004, el profesor Amancio Noguera y la profesora Evelyn María Martínez decidieron actuar debido a que aproximadamente 80 niños habían quedado sin acceso a la educación tras el cierre de otra institución. Aquellos pequeños llegaban hasta la Capilla Virgen de Fátima buscando una oportunidad, y allí comenzó el sueño de crear una escuela donde ningún estudiante fuera excluido por falta de recursos.

Crecimiento desde la adversidad

"Comencé con 80 alumnos y hoy día tenemos 587, desde el jardín hasta el noveno grado", recordó el director Noguera durante la celebración del aniversario. "Pero comenzamos bajo la planta del mango. Ni tiza teníamos. Usábamos carbón. Colgábamos la pizarra del árbol y los alumnitos venían descalzos", relató.

Los inicios estuvieron marcados por enormes carencias. Las clases se desarrollaban a la intemperie, utilizando cajas de tomate y pequeñas silletas improvisadas porque no había pupitres ni sillas. "No teníamos absolutamente nada. Trabajábamos a puro pulmón y ad honorem", recordó el director.

Esfuerzos sostenidos de la comunidad educativa

Por las tardes, los docentes organizaban ventas de chipa, empanadas y ensalada de frutas para recaudar fondos y pagar las resoluciones prestadas que permitían a los niños obtener libretas con validez oficial. "En el año 2005 salimos a hacer un censo y encontramos 150 niños de 10 y 12 años que nunca habían asistido a la escuela", contó.

Aquella realidad impulsó aún más el compromiso de los educadores, que comenzaron enseñando desde preescolar hasta sexto grado solamente en turno mañana. La comunidad educativa empezó entonces a buscar apoyo. "Cuando Dios tiene un propósito en todas las cosas, cuando uno se propone, consigue", afirmó el director.

Apoyo comunitario e institucional

La escuela logró obtener el terreno gracias a la donación del abogado Víctor Enríquez, mientras que la comunidad libanesa, encabezada por el cónsul sirio-libanés Mikhail Meskin, ayudó a construir el primer pabellón. La visibilidad que ganó la institución por las precarias condiciones iniciales también generó solidaridad de medios de comunicación y otras entidades privadas.

"Decían: 'Niños de la escuela Mango guy deben enfrentar los rigores del clima'. Y era cierto. No importaba el frío o el calor; si no llovía fuerte, los niños igual venían. Venían descalzos, pero con amor"

Esta historia de transformación educativa refleja cómo la dedicación de educadores comprometidos, el apoyo comunitario y la solidaridad institucional pueden convertir desafíos en oportunidades de desarrollo y acceso a educación de calidad para poblaciones vulnerables.

Esta noticia fue desarrollada por los Profesionales del Grupo Diario Paraguayo gracias a la noticia original creada por nuestros amigos del Diario UltimaHora.

Nuestro equipo editorial trabaja para ofrecerte la información más clara, completa y actualizada.

Comentarios (0)