Viernes, 04 de Septiembre de 2026

Dejaron la oficina para apostar por Ginger Bakery: hoy, con 22 y 23 años, viven de su emprendimiento

04/09/2026 04:00 6 min lectura 34 vistas
Dejaron la oficina para apostar por Ginger Bakery: hoy, con 22 y 23 años, viven de su emprendimiento
InfoEmprendedor viernes 04 de septiembre | 2026 Dejaron la oficina para apostar por Ginger Bakery: hoy, con 22 y 23 años, viven de su emprendimiento

(Por NL) Todo inició como una forma de generar un ingreso extra mientras tenían otros trabajos y, al final, se convirtió en el trabajo de tiempo completo de Alejandro Rivarola, de 23 años, e Ivanna Larroza Ingolotti, de 22. Hace poco más de un año y medio, la pareja comenzó Ginger Bakery & Co, en Fernando de la Mora, Zona Sur, con mini donitas y muchas ganas de hacer crecer algo propio.

Hoy, los dos viven de ese emprendimiento y tienen un problema que probablemente no imaginaron al comienzo: hay días en los que reciben entre 60 y 70 mensajes de personas que quieren reservar uno de sus productos más virales, los sándwiches de focaccia.

La historia tuvo varias etapas

“Nosotros iniciamos con las mini donitas y fuimos ampliando nuestro catálogo”, contó Ivanna. Después llegaron las tartas frutales y, más adelante, el producto que terminó dándoles una exposición inesperada: el Morango de Amor.

La pareja vio que este dulce, que en ese momento se elaboraba principalmente en Ciudad del Este, comenzaba a ganar popularidad y decidió probar su propia versión.

“Mi novia nomás me mostró el video, yo tampoco conocía y probamos a hacer, y fue para arriba”, recordó Alejandro en charla con InfoNegocios.

Comenzaron a recibir entre 30, 40 y hasta 50 consultas por día para reservar el producto. El movimiento los llevó incluso a recibir invitaciones para entrevistas y ayudó a que muchas más personas conocieran Ginger Bakery.

Pero, como ocurre con muchos productos que nacen al calor de las redes sociales, el furor pasó. El Morango de Amor dejó de tener la demanda de aquellos primeros meses y la pareja volvió a concentrarse en ampliar su propuesta.

Llegaron los panettones 100% artesanales para la temporada de Navidad y Año Nuevo. Alejandro tomó especialmente la parte de panadería y comenzó a elaborar panes artesanales, panettones y focaccias.

Después aparecieron las tartas vascas, primero en su versión tradicional y luego con diferentes combinaciones: frutos rojos, café, chocolate y otras variedades.

Y nuevamente las redes hicieron lo suyo.

El emprendimiento que obligó a renunciar dos veces

Mientras Ginger Bakery comenzaba a crecer, Alejandro todavía tenía un trabajo en una empresa privada. El capital inicial del emprendimiento salió justamente de su salario.

Utilizaba parte de lo que ganaba para comprar los primeros insumos y, a medida que llegaban las ventas, volvía a invertir ese dinero en materia prima y equipamiento.

“De a poco fuimos creciendo hasta que ya nos empezaron a agarrar pedidos más grandes y pudimos comprar muchos más insumos, después también equiparnos mejor con electrodomésticos, ya sea batidora, horno”, explicó.

A los siete u ocho meses de comenzar, el volumen de pedidos hizo que Alejandro dejara su trabajo para dedicarse al emprendimiento. Sin embargo, después de casi un año sostenidos únicamente con Ginger, todavía necesitaban mayor capital para seguir equipándose, por lo que volvió a buscar empleo.

Consiguió otro trabajo y estuvo allí cinco meses. La rutina era bastante particular. Trabajaba de 9:00 a 18:00, pero aprovechaba su hora de almuerzo para ir desde la zona del Shopping del Sol hasta el Mercado 4 en su moto a comprar los insumos que necesitaban para Ginger. Después regresaba al trabajo y, al terminar la jornada, volvía con Ivanna para continuar con la producción.

“Había veces que yo pasaba una hora y media y eso por el tema del tráfico”, relató.

Hasta que nuevamente llegó el momento de elegir.

El volumen de pedidos ya no dejaba demasiado espacio para sostener ambos trabajos. Alejandro decidió renunciar por segunda vez y dedicarse completamente al emprendimiento.

El cambio se notó rápidamente.

“Las ventas aumentaron 70-80% más porque ya todo el día yo estaba acá y todo el día hacíamos algo”, aseguró.

Actualmente, la pareja vive junta desde hace aproximadamente un año y Ginger Bakery ocupa prácticamente toda su jornada. Alejandro se concentra principalmente en la producción, mientras que ambos se encargan de tomar pedidos, atender a los clientes y realizar entregas.

Ahora el viral es un sándwich

La nueva estrella de Ginger Bakery no es una torta ni una donita. Es un sándwich frío elaborado con focaccia, un pan plano italiano cuya masa requiere 24 horas de fermentación en frío.

La idea surgió después de que Alejandro dejara de preparar focaccias individuales porque tenían una demanda moderada. Ivanna propuso utilizarlas como base para sándwiches y el producto encontró su lugar en las redes.

“En TikTok se volvió muy viral”, contó Alejandro.

Las reseñas de clientes comenzaron a multiplicarse y nuevamente Ginger Bakery empezó a recibir una avalancha de consultas.

Actualmente reciben alrededor de 60 a 70 mensajes diarios solamente por los sándwiches de focaccia. Y detrás de esa cantidad de consultas siguen estando únicamente ellos dos.

“Solo somos dos los que respondemos, los que preparamos, y hay veces que nos atrasamos mucho en responder los mensajes”, reconoció.

El sándwich tiene dos tamaños: uno personal, de G. 30.000, y otro grande, de unos 800 a 900 gramos, que cuesta G. 50.000.

Todos parten de una base de queso crema y existen diferentes combinaciones con ingredientes como pesto, mostaza, champiñones, rúcula, tomates cherry confitados y diferentes opciones de charcutería, entre ellas jamón serrano, bondiola y lomo ahumado.

La combinación que actualmente más piden los clientes es la de lomo ahumado con mozzarella fresca.

De los amigos a clientes que nunca conocieron

Al principio, el apoyo llegó de los lugares más cercanos. Amigos y familiares fueron los primeros clientes y también quienes les dieron uno de los consejos que más recuerdan: paciencia y no bajar los brazos.

La pareja decidió hacer justamente eso.

Durante más de un año y medio mantuvieron una rutina constante de producción, pedidos y entregas. Con el tiempo, el boca a boca y las redes sociales hicieron que el círculo creciera.

Hoy, según cuentan, aproximadamente el 90% de sus clientes son personas que no conocían previamente.

“Todos los días, desde hace más de un año y medio, hacemos producción, entregamos pedidos, tomamos pedidos”, señaló Ivanna.

Esta noticia fue desarrollada por los Profesionales del Grupo Diario Paraguayo gracias a la noticia original creada por nuestros amigos del InfoNegocios.

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