El arbitraje de 1938: cómo Paraguay resolvió una disputa territorial mediante negociación diplomática
La firma del Tratado de Paz, Amistad y Límites marcó el fin de la guerra del Chaco y estableció las fronteras del país
Los arbitrajes que definieron el territorio paraguayo
A lo largo de su historia, Paraguay ha recurrido a procesos arbitrales en tres momentos decisivos para resolver controversias territoriales. El primero fue el laudo Hayes en 1878, que reconoció la soberanía paraguaya sobre el territorio ubicado entre los ríos Verde y Pilcomayo. El segundo corresponde al laudo arbitral del Chaco del 10 de octubre de 1938, que estableció la frontera con Bolivia después de la guerra del Chaco. El tercero, conocido como arbitraje del cerro Chovoreca, concluyó con el fallo del 11 de julio de 1969 y determinó la ubicación correcta de uno de los vértices fijados en 1938.
Pese a su relevancia en la definición territorial del país, el laudo de 1938 ha recibido menor atención que los otros dos casos. Detrás de su pronunciamiento existió un episodio de considerable importancia: el acta reservada del 9 de julio de 1938, mediante la cual las partes y los países mediadores anticiparon los lineamientos fundamentales de la futura frontera antes de la firma del Tratado de Paz y del fallo formal de los árbitros.
De la tregua a la resolución territorial
El Protocolo de Paz firmado en Buenos Aires el 12 de junio de 1935 puso fin a las hostilidades de la guerra del Chaco e inauguró las negociaciones para resolver la cuestión territorial. La Conferencia de Paz del Chaco, integrada por representantes de Argentina, Brasil, Chile, Estados Unidos, Perú y Uruguay, asumió la responsabilidad de acercar las posiciones de los antiguos contendientes.
Las negociaciones se extendieron durante más de tres años, lo que evidenció que el cese del fuego no había resuelto automáticamente el problema de límites. Finalmente, el 21 de julio de 1938, Paraguay y Bolivia firmaron en Buenos Aires el Tratado de Paz, Amistad y Límites, bajo los auspicios y la garantía moral de los seis Estados mediadores.
En representación de Paraguay participaron Cecilio Báez, José Félix Estigarribia, Luis A. Riart y Efraím Cardozo, entre otros. Por Bolivia asistieron Eduardo Diez de Medina y Enrique Finot. Los instrumentos de ratificación fueron intercambiados el 29 de agosto de 1938.
El acuerdo que anticipó el laudo
Antes de la firma pública del Tratado de Paz, Amistad y Límites, en la madrugada del 9 de julio de 1938 las delegaciones de Paraguay y Bolivia rubricaron, junto con los mediadores, el proyecto de tratado, con la condición de someterlo a la aprobación de sus respectivos gobiernos. En esa misma fecha se suscribió un documento reservado titulado "Paraguay-Bolivia. Acta rubricada en la ciudad de Buenos Aires, 9 de julio de 1938", en el cual los representantes de las partes y de los países mediadores anticiparon el recorrido general que debía respetar el futuro laudo arbitral.
El acta establecía que la Conferencia de Paz había identificado, con el asesoramiento de sus técnicos militares y después de escuchar separadamente a las partes, una delimitación transaccional basada en los puntos de coincidencia existentes. Se anticipó una línea que comenzaba en Esmeralda, sobre el río Pilcomayo; se dirigía hacia 27 de Noviembre, dejando Yrendague al este; continuaba por Capitán Ustares, Palmar de las Islas, Fortín Paredes y cerro Chovoreca; y llegaba al río Negro u Otuquis y a su desembocadura en el río Paraguay.
El documento declaraba que el futuro laudo respetaría esa solución de manera fiel y escrupulosa, considerándola razonable y definitiva por los negociadores.
Los compromisos del 9 de julio fueron confirmados y complementados posteriormente, ya que el 19 de julio Bolivia solicitó nuevas garantías de que el Colegio Arbitral respetaría lo acordado, mientras que Paraguay recibió seguridades escritas sobre el sector occidental de la frontera y la permanencia de los fortines Patria y Galpón bajo su jurisdicción.
Este acta constituyó la pieza central de un proceso de negociación reservada que permitió a ambas naciones, con el apoyo de mediadores internacionales, llegar a una solución consensuada que transformó una zona de conflicto en un espacio de convivencia pacífica y cooperación diplomática.
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