Domingo, 13 de Septiembre de 2026
Política

El Cementerio de la Recoleta: Guardián de la memoria histórica paraguaya

Un recorrido por las tumbas de personajes ilustres y los tesoros patrimoniales del cementerio más antiguo del país

13/09/2026 04:00 4 min lectura 137 vistas
Entre héroes, tumbas y la memoria

Orígenes del Cementerio de la Recoleta

El Cementerio de la Recoleta tiene sus raíces en un antiguo monasterio de aproximadamente 17 hectáreas perteneciente a los monjes recoletos. Posterior a la independencia nacional, el doctor Francia expropió estas propiedades a la iglesia, transformándolas en terrenos dedicados a otros usos.

La conversión formal del sitio en cementerio ocurrió el 23 de octubre de 1843, durante el gobierno consular de Carlos Antonio López y Mariano Roque Alonso. Esta decisión respondió a una necesidad sanitaria urgente, pues la práctica de enterrar a las personas dentro de las iglesias causaba crisis de salud pública conforme la población crecía. El nuevo cementerio fue ubicado al oeste de la iglesia existente en la zona.

Figuras ilustres descansadas en la Recoleta

Patricio Escobar es una de las primeras figuras destacadas sepultadas en el cementerio. Fue presidente de la República y héroe destacado de la guerra de la Triple Alianza, alcanzando el rango de coronel hacia el final del conflicto. Escobar se desempeñó como uno de los cuidadores del campamento Cerro Corá y posteriormente fue prisionero de guerra. Tras su liberación, desarrolló una importante relación política con Bernardino Caballero, con quien gobernó durante un largo período. Ambos fallecieron en 1912: Caballero en febrero y Escobar en abril del mismo año. Escobar fue el primer presidente del Partido Colorado, mientras que Caballero se desempeñaba como vicepresidente de la misma agrupación política.

Entre sus contribuciones civiles destaca la fundación de la Universidad Nacional de Asunción, institución que consolidó su legado en el país. Aunque sus restos merecerían un lugar en el panteón nacional, permanecen en el cementerio por limitaciones de espacio.

Emilio Aceval también reposa en la Recoleta, donde su mausoleo constituye un monumento de importancia. Fue presidente de la República entre 1898 y 1902. Participó en la guerra de la Triple Alianza durante el combate de Acosta Ñu, siendo uno de los pocos niños que logró sobrevivir a ese enfrentamiento.

Aceval emigró al extranjero donde acumuló una importante fortuna antes de retornar a Paraguay. Su trayectoria política resulta singular: fue presidente por el Partido Colorado y posteriormente desempeñó funciones como senador por el Partido Liberal, siendo el único paraguayo que ocupó la presidencia por ambas agrupaciones políticas.

Entre sus emprendimientos privados se destaca la adquisición de Mburuvicha Róga como residencia de campo, propiedad que en ese entonces se ubicaba alejada del centro de Asunción. En dicha propiedad Aceval construyó la primera piscina del país, abastecida con agua de un arroyo cercano. Además, participó activamente en la dirección de la construcción de su propio mausoleo en el cementerio.

El saqueo de Asunción y su impacto en el cementerio

Entre el 1 de enero y el 10 de enero de 1869, tropas brasileñas saquearon la ciudad de Asunción durante la ocupación militar. Los saqueadores ingresaron también al Cementerio de la Recoleta, perpetrando robos sistemáticos en las tumbas.

Los asaltantes enfocaron sus acciones en sepulturas de la clase alta, donde hallaban joyas y vestimentas de valor que acompañaban a los difuntos. La tumba de Fernanda Viera, fallecida en 1862, fue una de las víctimas de estos despojos. Los atacantes rompieron las sepulturas para extraer todos los objetos de valor posible.

El Cementerio de la Recoleta conserva solamente tres tumbas que evidencian los daños ocasionados durante ese período de saqueos. La sepultura de Fernanda Viera es la que presenta marcas más notables del ataque, mostrando claramente los lugares donde fue rota para facilitar el robo de sus contenidos.

Patrimonio y memoria nacional

El Cementerio de la Recoleta representa un espacio significativo para la preservación de la memoria histórica paraguaya. Sus tumbas, mausoleos y monumentos constituyen un registro material de personajes que contribuyeron al desarrollo político, militar y civil del país. El sitio permanece como testimonio de eventos cruciales de la historia nacional, incluyendo períodos de guerra, ocupación extranjera y construcción institucional.

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