Lunes, 13 de Julio de 2026
Internacionales

El desafío emocional de los voluntarios en la búsqueda de desaparecidos en Venezuela

Miles de rescatistas se movilizan sin formación oficial tras los sismos del 24 de junio en La Guaira

13/07/2026 19:01 4 min lectura 97 vistas
"Hasta lo último": El trauma de un voluntario por encontrar a sus familiares en Venezuela

Voluntarios en la búsqueda incesante

Tras los dobles sismos de magnitud 7,2 y 7,5 que golpearon el estado La Guaira el 24 de junio, miles de voluntarios sin formación oficial asumieron tareas de búsqueda y rescate en respuesta a una actuación institucional considerada insuficiente. Entre ellos se encuentra un comerciante de 32 años que continúa explorando los escombros del complejo de viviendas públicas de 12 plantas en Caraballeda, donde cree que quedaron atrapados su madre Solangel, su hermano Héctor y su sobrina Susej.

Con casco azul y camiseta negra cubierta de polvo, el voluntario trabaja ágilmente sobre placas de hormigón inclinadas, retirando baldes llenos de escombros. "Yo quiero estar acá hasta lo último", expresa, motivado por la incertidumbre sobre el destino de sus seres queridos y el deseo de darles una sepultura digna si es necesario.

Esfuerzos de búsqueda a nivel internacional

Las labores de rescate han contado con participación internacional. Perros buscadores fueron utilizados para rastrear el área, mientras que socorristas de Brasil, Estados Unidos, México, Honduras y otros países ingresaron con equipos de sensores especializados. Sin embargo, pasados diez días sin señales vitales, el voluntario perdió la esperanza de encontrar vivos a sus familiares.

Ha recuperado algunos objetos personales de su apartamento 101: un retazo de cuadro, la guitarra de su hermano Héctor, de 28 años, y la viola de su sobrina Susej, de 10 años, ambos músicos. Casi tres semanas después de la tragedia, los cuerpos aún no han sido localizados.

El costo emocional del rescate

El voluntario ha presenciado escenas tanto de esperanza como de pérdida. Ha visto "personas con vida, gente ayudando", pero también "varios cuerpos en descomposición". Estas experiencias han dejado una marca profunda en su estado emocional.

"Estás tratando de luchar, exponerte, rescatar, y en eso te encuentras con personas fallecidas", relata. La separación temporal del sitio no alivia el peso psicológico: "El cansancio, el estrés te lleva a eso". Reconoce que "viene siendo como un trauma, es psicológico".

Su rutina desde el primer día del desastre consiste en dormir pocas horas e despertar pensando en qué sucedió, quién trabajó durante la noche y qué cuerpos fueron encontrados. Como el mayor de cinco hermanos, evita mostrar debilidad ante otros y se aleja del perímetro ocasionalmente para desahogarse, evitando las redes sociales.

Riesgos en las operaciones de rescate

Las labores de búsqueda presentan peligros constantes. El voluntario ha descendido varias veces a través de un boquete de menos de un metro de diámetro en el sexto piso de las ruinas, abierto a fuerza de herramientas prestadas. En estos espacios extremadamente estrechos, los rescatistas solo pueden avanzar boca abajo, serpentando entre placas de hormigón sostenidas precariamente con fragmentos de escombros.

Durante una de estas incursiones, una réplica sismica—entre más de mil movimientos telúricos posteriores registrados—sacudió la estructura mientras se encontraba en los pisos inferiores. "Cedió la estructura", rememora, obligando a los rescatistas a evacuar rápidamente el sitio.

Impacto personal y pérdidas materiales

El voluntario viajaba en autobús por Maiquetía, donde se ubica el aeropuerto internacional parcialmente cerrado, cuando sintió los terremotos consecutivos. Llegó de noche a los restos de lo que fue su hogar durante 13 años, encontrando una escena de caos: "gente corriendo, gritando en desespero" entre una nube de polvo denso.

Desde entonces, la situación ha generado pérdidas totales. "Quedamos sin nada, no tenemos rumbo", lamenta. Actualmente pernocta en carpas donadas junto a otros familiares afectados. Los sismos han dejado aproximadamente 4.500 muertos en la región, según reportes oficiales.

La movilización de voluntarios continúa en la zona, reflejando la solidaridad comunitaria ante una tragedia de magnitudes sin precedentes en el estado La Guaira.

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