Sábado, 11 de Julio de 2026
Política

Esgaib, el bingo y una idea millonaria

11/07/2026 07:01 4 min lectura 30 vistas

Lowe era dueño de una pequeña compañía de juguetes de Nueva York. En 1929 visitó el carnaval de Atlanta, donde encontró a un grupo de personas jugando entusiastamente con cartones numerados y frijoles. Lowe decidió popularizar el juego a través de su compañía y logró un éxito de ventas.

Cuando vendió su empresa, tres décadas después, había obtenido 26 millones de dólares.

En Paraguay, casi un siglo más tarde, hubo quien descubrió una creativa variante para ganar millones: no pagar el alquiler de los locales que utiliza. Esta es la historia del antiquísimo Bingo Guaraní, ubicado dentro de la sede del club del mismo nombre. En algún momento, dicho Bingo pasó a manos del diputado Yamil Esgaib. Eso se supo en 2013, cuando él, entonces concejal de Asunción, propuso reflotar el edicto nocturno en la capital con un proyecto que obligaba a cerrar todos los locales nocturnos, ¡excepto los bingos y casinos! En la ocasión, el edil reconoció ser accionista de la empresa, que tiene como nombre YEM SA, las iniciales de su nombre y apellidos.

Esgaib es, de hecho, un empresario del rubro. Hace cinco años, la Fiscalía allanó dos casinos de la firma YEM en Ciudad del Este por explotar apuestas deportivas sin licencia de la Comisión Nacional de Juegos de Azar (Conajzar). En agosto de 2023, un juez de Primera Instancia decretó el embargo de la cuarta parte de su salario como diputado por una deuda de 176.000 dólares por alquileres de otro de sus casinos.

Pero vayamos al caso del Bingo Guaraní. Hace siete años que la empresa YEM explota un bingo en el predio de la institución deportiva sin pagar un solo guaraní de alquiler. La deuda supera los 5.000 millones de guaraníes, una suma que ahoga las finanzas de cualquier club.

Sus dirigentes han intentado de todo: negociaciones amistosas, comunicados institucionales, procesos judiciales y hasta manifestaciones callejeras de la hinchada aurinegra con carteles que decían: “Pagá lo que debés, Gargamel”, el villano de dibujos animados con cierto parecido físico con el diputado moroso. Pero nada lo inmuta.

A estas alturas, se preguntará usted, ¿dónde está el juez que lo obligue a honrar su deuda? Veamos: la demanda por incumplimiento de pago de alquileres presentada en 2020 tuvo sentencia favorable para el club en primera y segunda instancia. En otro juicio, recientemente, el Tribunal de Apelación confirmó la sentencia de primera instancia que ordenaba el desalojo definitivo. Sin embargo, la firma presentó un recurso de aclaratoria y una nueva recusación en el litigio.

La estrategia de la defensa de Esgaib no es jurídica, es dilatoria.

Han presentado seis recusaciones contra los jueces, convirtiendo el proceso judicial en una larga y costosa novela. La Corte Suprema de Justicia ya rechazó varias de estas recusaciones, y hasta remitió antecedentes a la Superintendencia de Justicia por la “conducta procesal” de los abogados de la empresa, una señal de la gravedad de las tácticas usadas.

La Justicia ha fallado en dos instancias. Ordenó el desalojo y el pago de la deuda. Sin embargo, el Bingo Guaraní sigue abierto, y el dinero del club sigue sin llegar a las arcas de Dos Bocas.

Nadie sin poder e influencia política podría alargar de este modo impune un proceso simple. Esta constatación transforma la denuncia del Club Guaraní no solo en una demanda deportiva, sino un reclamo ciudadano contra un sistema judicial que permite que un ciudadano de primera, con fueros y contactos, pueda chicanear ad infinitum, mientras una institución histórica es desangrada económicamente.

Son dos casos en los que el bingo generó millones. Solo que Edwin Lowe los ganó con creatividad y Yamil Esgaib con complicidad.

Esta noticia fue desarrollada por los Profesionales del Grupo Diario Paraguayo gracias a la noticia original creada por nuestros amigos del Diario UltimaHora.

Nuestro equipo editorial trabaja para ofrecerte la información más clara, completa y actualizada.

Comentarios (0)