Jane Asher: La inspiradora nadadora de 95 años que sigue batiendo récords mundiales
La atleta británica acumula cinco récords mundiales y planea seguir compitiendo tras décadas de dedicación al deporte
Jane Asher representa un ejemplo extraordinario de perseverancia y pasión deportiva. A los 95 años, esta atleta británica continúa acumulando medallas y récords mundiales en natación, demostrando que la edad no constituye una barrera para el logro deportivo.
La deportista compagina su carrera atlética con el cuidado de sus cuatro hijos y 11 nietos, además de practicar taichi, pilates y pintura. Su dedicación al deporte la ha llevado a obtener cinco récords mundiales, el más reciente conseguido en marzo de este año.
Una pasión que trasciende las adversidades
"Este deporte simplemente te hace sentir bien y te mantiene saludable", expresó Asher, quien no ha permitido que las cirugías de reemplazo de ambas caderas afecten su determinación deportiva. "Voy a seguir nadando todo el tiempo que pueda", afirmó la atleta.
Su rutina de entrenamiento incluye sesiones de natación cuatro veces por semana, preparándose para su próximo desafío en el campeonato de Budapest, Hungría, donde intentará establecer otro récord mundial.
Inicios poco convencionales
La historia deportiva de Asher tuvo comienzos únicos. Nacida en Rodesia del Norte (actual Zambia), no aprendió a nadar hasta los 7 años debido a que los ríos locales estaban poblados de cocodrilos e hipopótamos. Su primer contacto con una piscina ocurrió tras el traslado familiar a Johannesburgo, Sudáfrica, después de contraer malaria.
La conexión familiar con el agua proviene de sus raíces maternas en Cornualles, la región costera inglesa. "A mi madre le encantaba nadar. Su madre le enseñó a nadar en Cornualles, en el mar. El amor por el agua fría lo llevo en la sangre", relató la nadadora.
Desarrollo de una carrera extraordinaria
A los 22 años, Asher se estableció en Reino Unido, donde comenzó su incursión deportiva. En la Universidad de Manchester integró el equipo de natación, aunque tras graduarse y casarse dejó temporalmente las competencias.
Su regreso al ámbito competitivo surgió de manera inesperada mientras enseñaba natación a estudiantes de primaria. "Empecé a competir porque enseñaba natación a niños de primaria y como algunos eran muy buenos pues dije: 'deberíamos hacer algunas competencias', pero algunos de ellos tenían miedo", explicó.
"'Vengan y vamos a competir', les dije a mis estudiantes para quitarles el temor y darles confianza. Y resultó que lo hice muy bien, pese a tener 40 años y ser ellos unos niños"
El impulso hacia la excelencia
Asher no comenzó a competir profesionalmente hasta la década de 1990, tras el fallecimiento de su esposo. "Cuando enseñas a otros a nadar en realidad no puedes entrenar mucho", explicó. "Pero antes de morir mi esposo me dijo: 'Ahora sí vas a poder hacer lo que te gusta'".
Posteriormente viajó a Estados Unidos, donde estableció su primer récord máster en estilo libre dentro de su categoría de edad, marcando el inicio de una carrera deportiva llena de logros.
Reconocimientos y legado
La dedicación de Asher ha sido reconocida internacionalmente. Forma parte del Salón de la Fama Internacional de la Natación y ha recibido la Medalla del Imperio Británico por su contribución al deporte.
"Después de nadar, sales del agua y sientes que puedes ir a cualquier parte", describe la atleta sobre la sensación que le proporciona su deporte favorito, reflejando la filosofía de vida que la ha llevado a convertirse en una inspiración para deportistas de todas las edades.
La historia de Jane Asher demuestra que la pasión, la perseverancia y la dedicación pueden superar cualquier obstáculo, estableciendo un ejemplo notable de cómo el deporte puede enriquecer la vida en cualquier etapa.
Esta noticia fue desarrollada por los Profesionales del Grupo Diario Paraguayo gracias a la noticia original creada por nuestros amigos del BBC NEWS.
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