La contaminación lumínica amenaza los observatorios astronómicos del desierto de Atacama
El avance de la luz artificial desafía los esfuerzos científicos en uno de los cielos más oscuros del planeta
Un cielo cada vez más amenazado
El desierto de Atacama en Chile representa uno de los últimos refugios de oscuridad en la Tierra. La base astronómica de Paranal, operada por el Observatorio Europeo Austral (ESO), alberga algunos de los telescopios terrestres más sofisticados del mundo, gracias a sus condiciones ideales: cielos despejados y mínima contaminación lumínica.
Desde este sitio privilegiado, es posible observar fenómenos celestes extraordinarios. La Vía Láctea se dibuja con claridad sobre el cielo nocturno, y desde allí pueden verse a simple vista las Nubes de Magallanes, galaxias enanas cuya luz ha viajado aproximadamente 200.000 años para llegar a la Tierra.
Un problema global en expansión
La contaminación lumínica es un desafío creciente a nivel mundial. Según investigaciones recientes, alrededor del 80% de la población mundial vive bajo cielos contaminados por luz artificial. Entre 2011 y 2022, el brillo del cielo nocturno aumentó casi un 10% anualmente debido a esta contaminación.
El impacto es mensurable: un estudio sobre visibilidad de estrellas determinó que si una persona podía observar 250 estrellas a principios de 2011, para 2022 solo podría ver aproximadamente 100. Este cambio representa una pérdida significativa en la capacidad de observación astronómica.
Desafíos en Atacama
En Paranal, la situación es crítica. Cada año, la luz artificial procedente de ciudades cercanas, complejos industriales y explotaciones mineras se aproxima más al observatorio, nublando progresivamente el cielo nocturno. Los investigadores trabajan activamente para preservar estas condiciones excepcionales, conscientes de que el tiempo es limitado.
"Hay muy pocos lugares en la Tierra con estas condiciones", señala Itziar de Gregorio-Monsalvo, astrofísica sénior del Observatorio Europeo Austral en Chile.
Implicaciones para la ciencia
Lo que está en riesgo es la capacidad de los astrónomos para realizar investigaciones fundamentales sobre el universo. Los observatorios ubicados en zonas de baja contaminación lumínica son esenciales para descubrimientos que impulsan nuestra comprensión cosmológica.
La lucha contra la contaminación lumínica en el desierto de Atacama refleja un desafío más amplio: la necesidad de equilibrar el desarrollo industrial y urbano con la preservación de espacios científicos críticos. Sin intervención, uno de los últimos lugares de la Tierra libres de contaminación lumínica humana podría perder sus características excepcionales en las próximas décadas.
Esta noticia fue desarrollada por los Profesionales del Grupo Diario Paraguayo gracias a la noticia original creada por nuestros amigos del BBC NEWS.
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