La historia vuelve a cruzar a los Peña
Foto: Diario UltimaHora
El Dr. Pedro Pablo Peña, médico y dirigente del Partido Colorado, llegó a la Presidencia Provisoria el 28 de febrero de 1912, Bernardino Caballero, no volvió a ver el regreso al poder de su partido, pues había muerto 2 días antes. Fue el único presidente colorado entre 1904 y junio de 1948. Su ascenso fue obra del jefe de Policía, Dr. Cayo Romero Pereira, y del mayor Eugenio Alejandrino Garay, quien se presentó en el Congreso con tropa para precipitar la votación. Liberato Rojas renunció y se marchó al exilio en Montevideo.
El 14 de enero de 1912 un golpe en la Policía apresó a Rojas y dio lugar a un triunvirato (Alfredo Aponte, Mario Usher y Marcos Caballero Codas); los colorados reaccionaron, recuperaron el control de Asunción y obligaron a los radicales a retirarse a sus barcos. Rojas volvió al poder y, para sostenerse, buscó el apoyo del Partido Colorado y nombró jefe de Policía a Romero Pereira, quien terminaría derribándolo.
La marcha radical sobre la capital comenzó el 16 de marzo. El día 17, Patricio Escobar (hijo) y Adolfo Chirife atacaron por la Recoleta y desembarcaron una columna cerca de Lambaré.
La tarde del 27 de febrero, según una de las crónicas, los oficiales liberales de los cuerpos fueron invitados a la Policía a «una copa de champagne» y, una vez adentro, reducidos a prisión. Al día siguiente Rojas renunció; según Ana Barreto Valinotti, pidió ayuda a la Embajada del Brasil porque temía por su vida. Convocado el Congreso, Vera cuenta que hubo un momento de dilación entre los parlamentarios, hasta que irrumpió Garay y los conminó, rodenado legislativa con las armas listas, para elegir a Peña. En su discurso, Peña llamó a «congregarnos en torno a la bandera» por encima de la querella de hombres y partidos.
El gabinete combinó colorados y liberales cívicos: Eduardo López Moreira (Interior), Garay (Guerra y Marina), Rogelio Urízar (Justicia, Culto e Instrucción Pública) e Higinio Arbo (Hacienda). Para Relaciones Exteriores, la mayoría de las fuentes registra a Fulgencio R. Moreno; otra crónica menciona a Antolín Irala.
El Registro Oficial muestra una administración que siguió funcionando entre los combates. El 1 de marzo nombró a sus ministros y a Fulgencio Yegros como inspector general de Correos y Telégrafos. Ordenó entregar mensualmente $250.000 de curso legal al Ferrocarril Central del Paraguay a cuenta de servicios al Estado. Otorgó pensiones a veteranos de la guerra de 1864-1870, como el sargento José Dolores Toledo ($ 37:40 c/l) y una docena de combatientes con $ 17 c/l cada uno. Concedió por diez años una patente al británico Nils Testrup para la carbonización de turba y fabricación de briquetas. Nombró jefes políticos en Yabebyry, Paso de Patria, Carmen del Paraná y San Pedro, un comisario en Puerto Pinasco y un vicecónsul en Formosa. Prorrogó el estado de sitio hasta el 31 de marzo. Un decreto del 3 de marzo designó a Constantino Misch al frente de Archivos y Bibliotecas, y se promovió un diario oficialista, Colorado, bajo la dirección de Garay. Peña nombró además un delegado civil y militar para la campaña, el Dr. Frutos, con cincuenta soldados.
Un testimonio colorado sostiene que prefirió renunciar a «una sangrienta guerra a muerte». Sus críticos, en cambio, lo acusan de haber cedido terreno y abandonado «su puesto de lucha y de responsabilidad», y otro recuerda que «Peña tembló».
También tuvo su polémica. El dirigente colorado J. Manuel Frutos le reprochó haber firmado, junto con Urízar, un decreto del 7 de marzo que aumentaba, con retroactividad a enero, el alquiler de una casa suya arrendada al Estado, y haber dispuesto 3.870 pesos oro sellado para una misión reservada. Frutos cita la página 41 del Registro Oficial de 1912. Por supuesto, lo efímero de su gobierno, en plena anarquía, no le permitió hacer mayor obra.
La alianza duró poco. Según Helio Vera, los cívicos retiraron su apoyo y una unidad al mando del capitán Hipólito Núñez se pasó a las órdenes de Albino Jara. A comienzos de marzo el país tenía tres gobiernos: el de Peña en Asunción, la Junta Radical (gondrista) en Pilar y Humaitá, y las fuerzas de Jara en Villarrica o Encarnación, según la fuente.
Las dos divisiones radicales se unificaron en Pirayú el 8 de marzo, con unos 5.500 hombres, 20 cañones y 14 ametralladoras. El gobierno, siempre según Vera, contaba con unos 1.300 hombres. Una tentativa de negociación de Peña fue rechazada y un destacamento de 800 hombres enviado a Luque fue derrotado. Otras fuentes hablan de un asalto de «ocho mil liberales».
El gobierno ensayó medidas de guerra: un reclutamiento forzoso de todo ciudadano capaz de portar armas, impulsado por Romero Pereira, y la distracción, entre el 13 y el 20 de marzo, de 2.575.000 pesos de la emisión del 12 de enero para gastos de la contienda, según una de las crónicas compiladas.
Entre combates, el gobierno siguió administrando, según el Registro Oficial. El 1 de marzo nombró a sus ministros; ordenó entregar $250.000 mensuales al Ferrocarril Central del Paraguay a cuenta de servicios al Estado; concedió pensiones a veteranos de la guerra de 1864-1870 (entre ellos el sargento José Dolores Toledo); otorgó por diez años una patente de invención al británico Nils Testrup para carbonizar turba y fabricar briquetas; designó jefes políticos y comisarios en la campaña y el Chaco y un vicecónsul en Formosa; y prorrogó el estado de sitio hasta el 31 de marzo. Se impulsó además el diario Colorado, bajo la dirección de Garay, y el 3 de marzo se firmó el nombramiento de Constantino Misch en la Dirección de Archivos y Bibliotecas.
Ante la derrota, unos 800 colorados encabezados por Romero Pereira y Garay se embarcaron rumbo a Corrientes. Peña mismo partió con ellos en el buque brasileño Itayuba.
La marcha radical sobre la capital comenzó el 16 de marzo. El día 17, Patricio Escobar (hijo) y Adolfo Chirife atacaron por la Recoleta y desembarcaron una columna cerca de Lambaré. Las fuerzas gubernistas se desplegaron en una línea que iba por la actual avenida General Santos hasta Tacumbú, al mando de Garay y del coronel Carlos Goiburú. Un batallón colorado cubrió el camino de Lambaré durante los tres días de ataques.
Por su parte, otra fuente ubica el choque decisivo en la zona de Laguna Pytá, donde la vanguardia del capitán Brizuela rompió la línea con el apoyo de la artillería de Díaz León. En el río, la flotilla revolucionaria (el Constitución, el Adolfo Riquelme y el cañonero Triunfo) bombardeó Asunción. Una crónica señala que el 21 la batalla prosiguió con mayor encarnizamiento, con bloqueo fluvial y fuerzas de desembarco.
En la bahía, además, había dos escuadras extranjeras, la brasileña y la argentina. La legación brasileña de Loureiro respaldaba al régimen, y la tensión entre ambas flotas llegó, al zafarrancho de combate. La fuente no precisa el día.
Para el 22 de marzo: «Renuncia el presidente Pedro Pablo Peña». Un testimonio colorado sostiene que prefirió renunciar a «una sangrienta guerra a muerte». Sus críticos, en cambio, lo acusan de haber cedido terreno y abandonado «su puesto de lucha y de responsabilidad», y otro recuerda que «Peña tembló» y dio contraórdenes a quienes preparaban un golpe.
Ante la derrota, unos 800 colorados encabezados por Romero Pereira y Garay se embarcaron rumbo a Corrientes. Peña mismo partió con ellos en el buque brasileño Itayuba.
Ese mismo día, la Junta Directiva de la Revolución, ya victoriosa, dictó el decreto que consta en el Registro Oficial: disolvía las dos cámaras del Congreso (art. 1), encargaba el Poder Ejecutivo a Emiliano González Navero como Presidente Provisorio (art. 2) y disponía que este convocara a elecciones presidenciales (art. 3). Vera añade que el decreto previó también elecciones de diputados y senadores.
Pedro P. Peña fue el presidente 24.º; Santiago Peña, el 52.º, desde el 15 de agosto de 2023.
El gabinete de González Navero, según el Diario Histórico, quedó así: Manuel Gondra (Guerra y Marina), Eduardo Schaerer (Interior), Manuel Franco (Justicia), Félix Paiva (Relaciones Exteriores) y Gerónimo Zubizarreta (Hacienda). Otra fuente señala que Schaerer fue nombrado para el Interior inmediatamente, camino a las elecciones de ese año.
González Navero ejerció el Ejecutivo hasta el 15 de agosto de 1912.
Pedro Pablo Peña Cañete nació en Asunción (en 1864 según las referencias consultadas; una biografía lo da en 1867), estudió medicina en Buenos Aires y regresó en 1893. Presidió la comisión directiva del Partido Colorado de 1912 a 1916 y de nuevo de 1921 a 1923, y murió en Asunción el 29 de julio de 1943.
Peña presidió el Comité Ejecutivo del Partido Colorado de 1912 a 1916 y de nuevo de 1921 a 1923. Murió en Asunción el 29 de julio de 1943. Garay, el ministro de Guerra, volvió a actuar desde Corrientes como revolucionario.
Pedro P. Peña fue el presidente 24.º; Santiago Peña, el 52.º, desde el 15 de agosto de 2023.
Fuentes: Registro Oficial / El Último Supremo - Bernardo Neri Fariña / Historia contemporánea del Paraguay (1869-1920) - Gomes Freire Esteves / Diario histórico del Paraguay - Luis Verón / La Guerra Civil del Centenario 1911-1912 - Ana Barreto Valinotti / otras mencionadas.
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