Sábado, 25 de Abril de 2026
Internacionales

Las dos experiencias de vida de un ingeniero de Chernóbil tras cuatro décadas

Nikolái Soloviov trabajó en la central nuclear durante el accidente de 1986 y posteriormente vivió el conflicto en Ucrania

25/04/2026 10:00 4 min lectura 11 vistas
Chernóbil: las “dos guerras” de un ingeniero después de 40 años

Nikolái Soloviov fue testigo directo del accidente nuclear de Chernóbil el 26 de abril de 1986, cuando trabajaba como mecánico de turbinas en la unidad 2 de la central nuclear. Este ingeniero de 67 años, aficionado al rock y con el cabello largo ahora canoso, recuerda con precisión los momentos del accidente más significativo en la historia de la energía nuclear.

"Sentí como un terremoto. Las turbinas seguían girando, un ruido muy fuerte, y no oí la explosión", describe este hombre corpulento que se encontraba a unos cientos de metros del reactor 4 durante la prueba que resultó en la explosión. Las alarmas sonaron inmediatamente y se dirigió hacia el reactor afectado, donde pudo observar la magnitud del evento al ver "el cielo" a través del agujero causado por la explosión.

Los días posteriores al accidente

La mañana del 26 de abril de 1986, al terminar su turno, Soloviov regresó en autobús a Pripiat, la ciudad ubicada a tres kilómetros de la central donde residían los empleados. En las calles, la población continuaba con su rutina diaria, siendo lo único diferente la presencia de camiones que rociaban las aceras con un detergente espumoso.

Durante los días siguientes, Soloviov permaneció en la central durante las operaciones de "liquidación", participando en la construcción del primer sarcófago y posteriormente del segundo. También estuvo presente durante un incendio en la unidad 2 en 1991. La central continuó produciendo electricidad hasta el año 2000, y desde entonces diversos equipos trabajan en su interior para garantizar la seguridad.

Desarrollo profesional y permanencia

Soloviov se convirtió en ingeniero y decidió permanecer en su puesto debido a que el trabajo era "interesante", con salarios elevados y "muchas vacaciones". En su opinión, la prueba de 1986 era "peligrosa", pero la dirección insistió en llevarla a cabo para obtener reconocimiento de las autoridades soviéticas.

Considera que "sólo la URSS" tenía los medios necesarios para realizar las operaciones de "liquidación", en las que participaron cientos de miles de personas y otras tantas fueron evacuadas. De su equipo de trabajo nocturno, compuesto por 22 empleados, solo cuatro continúan con vida en la actualidad.

Supervivencia y factores de salud

Nikolái estuvo expuesto a importantes dosis de radiación durante el accidente y los trabajos posteriores. Atribuye su supervivencia a "su buena salud", la práctica regular de deporte, su carácter sereno y sus genes. "Hay que dar gracias a Dios y a mis padres por haberme dado buenos genes", declara el ingeniero.

En 2005, un informe de la ONU estimó en 4.000 el número de fallecimientos confirmados o futuros en Rusia, Ucrania y Bielorrusia relacionados con el accidente. Un año más tarde, la organización Greenpeace calculó que fallecieron 100.000 personas por las consecuencias del evento.

Vida actual en Slavútich

Actualmente, Soloviov vive en su casa de campo cerca de Slavútich, una ciudad fundada en 1986, ubicada a 120 kilómetros al norte de Kiev, para acoger a los trabajadores desplazados tras el accidente. La localidad cuenta con un museo dedicado a Chernóbil donde se preserva la memoria histórica del evento.

El museo local ahora también exhibe elementos relacionados con eventos más recientes en la región. En la plaza central de Slavútich, Soloviov reflexiona sobre su experiencia de vida, describiendo su trabajo en Chernóbil como su primera experiencia significativa contra los desafíos técnicos y ambientales que representó el accidente nuclear.

La historia de Nikolái Soloviov representa el testimonio de quienes vivieron directamente uno de los eventos más importantes del siglo XX en materia de energía nuclear, y su experiencia continúa siendo relevante para comprender los desafíos técnicos y humanos que representan los accidentes nucleares y sus consecuencias a largo plazo.

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