Latinoamérica experimenta reducción de desempleo e informalidad en 2025, según la OIT
El mercado laboral transita hacia una etapa de consolidación con creación de empleo formal
Consolidación del mercado laboral regional
De acuerdo con el informe 'Tendencias del mercado laboral en América Latina y el Caribe', la región ha avanzado desde la fase de recuperación posterior a la pandemia hacia una etapa de consolidación. En esta nueva fase, los factores estructurales adquieren mayor relevancia para explicar la evolución de los principales indicadores laborales.
Reducción del desempleo a niveles históricos
La OIT señala que la tasa de desocupación descendió al 5,3%, alcanzando uno de sus niveles más bajos de las últimas décadas. Este descenso fue impulsado principalmente por la creación de empleo formal, lo cual constituye una señal positiva para los procesos de formalización laboral en la región.
La reducción de la desocupación se manifestó de forma generalizada entre las distintas subregiones y responde a una menor expansión de la oferta laboral. Este comportamiento refleja la interacción de factores cíclicos y estructurales, incluyendo la transición demográfica, la estabilización de las tasas de participación y el aumento gradual de la participación y el empleo de las mujeres.
Informalidad en descenso pero aún persistente
Otro resultado destacado del informe es la disminución de la tasa de informalidad, que alcanzó su nivel más bajo desde el inicio de la pandemia. Este indicador representa una señal favorable, ya que sugiere un proceso gradual de formalización y una mejora en la composición del empleo regional.
No obstante, aproximadamente la mitad de las personas ocupadas en la región continúa desempeñándose en condiciones de informalidad, con marcadas diferencias entre países, sectores económicos, grupos etarios y sexo.
Según los datos del informe, Bolivia registra la informalidad más elevada (82,2%), seguida de Ecuador (70,1%), Perú (69,8%), Paraguay (64,3%) y Colombia (54,3%). En contraste, Uruguay presenta un indicador de 22,4% y Chile de 25,1%.
Desafíos estructurales pendientes
A pesar de los avances observados, el documento advierte sobre la persistencia de importantes desafíos estructurales. Entre estos se encuentran la calidad del empleo, la productividad laboral, la inclusión laboral de las mujeres y personas jóvenes, así como las profundas diferencias que existen entre los países de la región.
Las mujeres enfrentan obstáculos particulares para acceder y permanecer en el empleo, vinculados estrechamente a la desigual distribución de las responsabilidades de cuidado. Este factor limita sus oportunidades de participación en el mercado laboral.
Perspectivas para 2026
Las tendencias indican que en 2026 el empleo continuaría creciendo y la desocupación seguiría disminuyendo. Sin embargo, para sostener las mejoras observadas durante 2025, será necesario que se preserven condiciones macroeconómicas favorables y que los países profundicen en políticas orientadas a elevar la calidad del empleo, fortalecer la productividad y ampliar las oportunidades de inserción laboral.
El informe subraya que los procesos de formalización requieren respuestas de políticas diferenciadas según el grado de desarrollo de los mercados laborales, el tipo de inserción laboral, las características de las unidades económicas y las particularidades de los territorios.
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