Martes, 23 de Junio de 2026
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Lecciones del Crash de 1929: Análisis de los riesgos económicos actuales

Economistas trazan paralelismos entre los indicadores bursátiles contemporáneos y los que precedieron a la mayor crisis financiera de la historia

20/06/2026 15:27 3 min lectura 7 vistas
Qué nos puede enseñar el Crash de 1929 sobre los peligros que enfrenta la economía en la actualidad

Indicadores bursátiles en máximos históricos

Para numerosos economistas, los registros que la bolsa de Nueva York presenta actualmente generan desconcierto. A pesar de varios años de conflicto en Ucrania y Medio Oriente, así como de un cierre repentino en el estrecho de Ormuz que ha ocasionado turbulencias en el mercado energético mundial, los índices continúan en ascenso.

En febrero, el índice Dow Jones —que promedia el valor de las 30 compañías estadounidenses más grandes— superó su máximo histórico de los 50.000 puntos, y en junio ya había alcanzado los 52.000. Hacia finales de mayo, el índice S&P 500 mantuvo un incremento sostenido durante 9 días consecutivos, evento que rara vez se registra en Wall Street. Paralelamente, el Nasdaq continúa alcanzando máximos históricos impulsado por el auge de la inteligencia artificial.

Comparación con la crisis de 1929

Aunque estos aumentos pueden interpretarse como señales positivas sobre la economía estadounidense, algunos analistas comienzan a establecer paralelismos con el período previo a la mayor crisis financiera registrada en la historia: el crash bursátil de 1929.

El análisis fue desarrollado por Andrew Ross Sorkin, autor de libros sobre eventos financieros relevantes, quien examinó las similitudes y diferencias entre la situación actual y la que precedió a la crisis del 29.

El crash de 1929: contexto histórico

La década de 1920 fue caracterizada por una gran prosperidad y dinamismo económico. Durante ese período emergieron nuevas tecnologías como los automóviles y la radio, que generaron entusiasmo generalizado sobre los cambios que transformarían el mundo. Un aspecto distintivo fue que por primera vez la población común pudo invertir en bolsa, observando cómo el mercado ascendía continuamente. En octubre de 1929, esta tendencia se revirtió de manera abrupta y violenta.

La década de 1920 se caracterizó por la aparición de los automóviles, la radio y considerable entusiasmo por las nuevas tecnologías. La población común accedió por primera vez a la inversión bursátil, generando expectativas sobre ganancias sostenidas.

Magnitud de la caída

El período comprendido entre 1929 y 1933 registró una caída aproximada del 90% en el valor total del mercado. Sin embargo, es importante destacar que en el propio 1929 —a pesar de su reputación como desplome mayúsculo— el mercado cerró el año con una pérdida de apenas el 17%.

Entre octubre y noviembre de 1929, el mercado experimentó una caída cercana al 50%. Esta circunstancia permitía que, al comparar únicamente el inicio y el final del año, pudiera considerarse que el impacto no fue significativo, más allá de la caída extraordinaria del 50% ocurrida en un período en el que la población estaba invirtiendo en bolsa frecuentemente, asumiendo en numerosos casos niveles de deuda considerables, con relaciones de hasta 10 a 1.

Mecanismos de amplificación de pérdidas

El endeudamiento excesivo resultó ser un factor crítico en la magnitud de las pérdidas. Cuando un inversor con un capital de US$100 solicitaba prestados US$1.000 para comprar acciones por ese monto, y luego estas decaían a US$500, las pérdidas superaban cinco veces el capital inicial poseído. Esta dinámica representó el primer factor de una cadena de efectos dominó que condujo a la caída del 90% entre 1932 y 1933.

Esta noticia fue desarrollada por los Profesionales del Grupo Diario Paraguayo gracias a la noticia original creada por nuestros amigos del BBC NEWS.

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