Lombricultura: el abono natural que mejora suelos y reduce residuos orgánicos (contiene hasta 5 veces más nutrientes que el material orgánico original)
(Por SR) La lombricultura comienza a ganar espacio como una alternativa sostenible para mejorar la calidad de los suelos, aprovechar residuos orgánicos y reducir la dependencia de fertilizantes químicos. En Cetapar, esta práctica forma parte de los temas impulsados desde el área frutihortícola, con el objetivo de acercar a productores y familias una herramienta simple, natural y de alto impacto para la agricultura.
Gustavo Vega, técnico encargado del área frutihortícola de Cetapar, explicó en entrevista con InfoNegocios que la lombricultura consiste en la producción de lombrices en cautiverio para obtener humus de lombriz, un abono orgánico de alto valor nutricional.
“La lombricultura es una producción de lombrices, justamente para obtener humus de lombriz, aprovechando todos los desechos orgánicos que pueda tener un hogar, una finca o incluso una industria”, señaló.
La práctica permite transformar restos de frutas, verduras, hojas, pasto cortado y estiércol de animales de granja en un fertilizante natural. Según Vega, puede desarrollarse en distintos tipos de recipientes, desde baldes, cajas de isopor o estructuras de madera hasta sistemas más elaborados con cemento, ladrillos, cañerías y manejo técnico para una producción de mayor escala.
Uno de los principales beneficios del humus de lombriz es su aporte a la estructura del suelo. Vega indicó que este material enriquece la tierra con bacterias y microorganismos que favorecen el crecimiento saludable de las plantas, además de mejorar la retención de humedad y facilitar la absorción de nutrientes ya disponibles en el suelo.
“Es sumamente nutritivo para el suelo, ya que lo enriquece con bacterias y microorganismos que ayudan a la planta a crecer sana. Realiza una reestructuración del suelo, dependiendo del tipo de suelo que se tenga”, explicó.
Si bien todas las lombrices cumplen un rol natural al airear la tierra, la especie más utilizada para la producción de vermicompost es la lombriz roja californiana. Vega explicó que esta especie es reconocida a nivel mundial por su capacidad para degradar residuos orgánicos de manera eficiente. Puede alimentarse de restos vegetales y estiércol de vaca, cerdo, conejo, caballo, oveja, cabra u otros animales de granja.
El técnico aclaró que el vermicompost se diferencia del compost tradicional porque incorpora el trabajo de la lombriz en el proceso de descomposición.
“La composta sería el compostaje de cualquier residuo orgánico. La vermicomposta sería la ayuda de esta lombriz en la descomposición total de esa composta”, detalló.
El resultado final es un producto de mayor concentración nutricional. De acuerdo con Vega, el humus de lombriz puede llegar a tener hasta cinco veces más nutrientes que el material orgánico original, ya que la lombriz consume, procesa y transforma esos residuos en un abono natural más disponible para las plantas.
Este abono puede aplicarse en cultivos extensivos, horticultura, fruticultura, plantas ornamentales y huertas familiares.
“El humus de lombriz es utilizado para todo tipo de cultivos, sin excepción”, afirmó Vega.
Además, señaló que su aplicación puede favorecer la floración, mejorar la uniformidad de los frutos y fortalecer las plantas frente a ataques de plagas.
Otro dato destacado es la capacidad productiva de las lombrices. Según Vega, una lombriz puede producir por día una cantidad de humus proporcional a su propio peso. Por ejemplo, si se cuenta con dos kilos de lombrices, se podrían obtener cerca de dos kilos de humus por día, siempre que exista una alimentación adecuada y un buen manejo de la humedad.
La producción, sin embargo, requiere ciertos cuidados. El alimento de las lombrices debe estar compuesto en gran medida por estiércol de animales de granja, complementado con materia seca, como hojas caídas o restos de pasto. También se debe controlar la humedad, evitar plagas y mantener condiciones adecuadas para que las lombrices se reproduzcan.
Vega comentó que en Paraguay ya existen distintos puntos donde se pueden conseguir núcleos de lombrices, entre ellos Cetapar, Caaguazú, Presidente Franco, Itapúa y Asunción. Sin embargo, aclaró que la disponibilidad suele ser limitada porque muchos productores priorizan mantener sus propias lombrices para aumentar la producción de humus.
Un núcleo, explicó, equivale aproximadamente a un kilo de lombrices, que puede contener entre 650 y 700 ejemplares adultos, además de lombricillas y cocones, que son los huevecillos de las lombrices.
A futuro, Vega visualiza un gran potencial para escalar esta práctica. Mencionó que su objetivo personal es llegar a una hectárea de lombricultura, una superficie que, según sus estimaciones, podría abastecer a productores extensivos en unas 15.000 a 16.000 hectáreas.
La lombricultura aparece así como una herramienta de doble impacto: por un lado, permite reducir residuos orgánicos y, por otro, ofrece una alternativa natural para recuperar suelos, mejorar cultivos y avanzar hacia una producción agrícola más sostenible.
“Sería justamente para hacer una producción sostenible, natural y orgánica”, resumió Vega al destacar el valor de una práctica que puede comenzar en pequeña escala, incluso en el hogar, pero que también tiene margen para convertirse en un insumo estratégico para el campo.
Esta noticia fue desarrollada por los Profesionales del Grupo Diario Paraguayo gracias a la noticia original creada por nuestros amigos del InfoNegocios.
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