Domingo, 01 de Noviembre de 2026
Salud

Martín, el gallo que permanece en la puerta de un hospital boliviano

Una historia de fidelidad: el ave asiática continúa visitando el centro de salud años después de la muerte de su dueño

31/10/2026 22:02 3 min lectura 250 vistas
Martín, el gallo boliviano que vive en la puerta de un hospital tras la muerte de su dueño

Un compañero leal en la entrada del hospital

Martín llegó al hospital oncológico junto a su dueño en una camioneta. Según relata María del Carmen Gamón, funcionaria administrativa con 25 años de trayectoria en la institución, el gallo se quedó en el lugar tras el fallecimiento de su amo.

La presencia continua del ave en el centro médico es interpretada por quienes lo conocen como un símbolo de fidelidad hacia su antiguo propietario, una narrativa que diversos visitantes y trabajadores asocian con la célebre historia del perro Hachiko.

Características del gallo

Martín es un gallo de pelea asiático con porte robusto. Posee un manto dorado en la espalda formado por plumas delgadas y plumaje verde oscuro en el resto del cuerpo. Destaca por su cresta achatada y sus espuelas desarrolladas, rasgos que junto con su forma de andar firme lo diferencian de otras aves de su especie.

El gallo es de carácter reservado y no permite que se le acerquen, exceptuando cuando es necesario cortarle las espuelas periódicamente para prevenir lesiones.

Rutina diaria en el hospital

Gamón relata que Martín suele trepar a los árboles durante las tardes o cuando llueve. Generalmente deambula por la entrada principal del hospital y frecuenta los puestos de comida callejera cercanos al centro de salud, donde clientes lo alimentan con migas de pan o granos de arroz.

El ave acostumbra subir a una estructura de hierro que separa la acera de la calzada, lugar donde descansa mientras observa el flujo vehicular.

Un símbolo institucional protegido

Grover Saucedo, quien trabaja en el archivo clínico del hospital, asegura que Martín se ha convertido en un "funcionario" de la institución y es considerado "intocable" por visitantes y personal del centro.

En dos ocasiones distintas, personas intentaron llevarse al gallo. En la primera, una mujer solicitó 500 bolivianos (aproximadamente 43 dólares) a cambio de renunciar a su supuesta propiedad. El personal del hospital organizó una colecta para evitar que se lo llevara. En otra oportunidad, un hombre intentó llevárselo sin consultar, pero los visitantes y trabajadores se lo impidieron.

Saucedo menciona que cuando alguien llegó con una gallina para que acompañara a Martín, tras el nacimiento de los primeros polluelos, tanto la madre como las crías desaparecieron, quedando el gallo nuevamente solo.

Historias de lealtad animal en América Latina

La narrativa de Martín evoca la del perro Akita japonés Hachiko, quien perteneció a Hidesaburo Ueno, profesor de ingeniería agrícola de la Universidad de Tokio. Ueno falleció en 1925 por hemorragia cerebral mientras impartía clases. Durante nueve años, el can acudió diariamente a la estación de Shibuya a la hora en que llegaba el tren que traía a su amo, gesto que quedó inmortalizado en una estatua de bronce en ese lugar.

En Bolivia existen historias similares. En la ciudad de Cochabamba, fue conocido el caso de Hachi o Huachito, un perro mestizo que vivió durante al menos seis años en una avenida donde su amo falleció tras un accidente de tráfico. En El Alto, ciudad vecina de La Paz, también es popular la historia de Orejas, otro canino que permaneció en la puerta del hospital donde estaba internado su dueño, quien posteriormente falleció.

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