Domingo, 14 de Junio de 2026
Sociedad

Meyer, el poeta del cemento

Un recorrido por la historia urbana, tecnológica y arquitectónica de Asunción a través del legado del ingeniero Luis Fernando Meyer Canillas

14/06/2026 01:01 3 min lectura 66 vistas
“Meyer, el poeta del cemento”

Una conversación con Luis Fernando Meyer y su hijo, el ingeniero Carlos Meyer, permite recorrer la avenida Colón hacia el sur, hasta la calle Dinamarca, en lo que antiguamente se conocía como Ciudad Alta. En este trayecto ascendente desde la Recova se encuentra el oratorio de San Roque, espacio que refleja el talento de este ingeniero al que se denomina como el poeta del cemento.

La primera computadora en Paraguay

El diálogo revela aspectos significativos de la trayectoria de Meyer, desde su paso por el liceo San Carlos hasta sus cálculos de complejas estructuras. Un dato relevante es su rol como pionero en la introducción de tecnología digital: fue responsable de traer la primera computadora al Paraguay en 1970.

Este hito estuvo acompañado por otros pioneros en la materia como José Luis Benza y Horacio Feliciángeli. El equipo fue adquirido mediante un arreglo de alquiler con opción a compra, pagado luego en 50 cuotas, y se ubicó en el Centro Nacional de Cómputos sobre la avenida España casi Padre Cardozo.

Asociaciones y desarrollo empresarial

Meyer recuerda con emoción a su primer socio Juan José Bosio, a quien considera dedicado a la ayuda social, especialmente con los vecinos de la parroquia de María Auxiliadora y La Encarnación. Tras una especialización de Bosio, la sociedad evolucionó al incorporar a su primo Luis Alberto, su hermano Ignacio y posteriormente a sus hijos, consolidando lo que se conocería como Meyer y Meyer.

Obras arquitectónicas y memoria urbana

La obra de Meyer Canillas abarca desde proyectos artísticos hasta estructuras deportivas de envergadura. Realizó una pintura titulada el gallo en los años 80 en el taller del maestro brasileño Livio Abramo, con quien desarrolló una estrecha amistad. También trabajó en los cálculos estructurales del estadio Defensores del Chaco.

Asimismo, Meyer recuerda anécdotas de su antiguo barrio Sajonia, como el misterioso proyecto El Fantasio, un cartel publicitario en la avenida Carlos A. López que anunciaba un cine para 1.800 personas que nunca fue construido, permaneciendo como un enigma urbano. Otra desaparición memorable fue la escultura El ciervo del parque, que se desvaneció sin dejar rastro.

El oratorio de San Roque: poesía en cemento

El oratorio de San Roque, construido por Luis Fernando Meyer en los años 60, representa la síntesis de su legado como poeta del cemento. El espacio se caracteriza por su impresionante diseño arquitectónico, con grandes ventanales ascendentes que permiten que la luz natural del ocaso occidental bañe el interior, creando un ambiente de modernidad y luminosidad.

Este proyecto ejemplifica cómo la ingeniería y la arquitectura pueden trascender lo meramente funcional para convertirse en expresiones artísticas que perduran en la memoria urbana de Asunción.

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