Domingo, 28 de Junio de 2026
Política

Pa'i Leonardo: Su encuentro con el padre Pío y su misión en América Latina

Un sacerdote italiano comparte su experiencia espiritual y su labor pastoral en Paraguay y Chile

28/06/2026 13:02 4 min lectura 103 vistas
Pa’i Leonardo: “Conocí al padre Pío y él predijo mi misión”

Un llamado desde la infancia

El párroco Leonardo cuenta que sintió el llamado sacerdotal desde muy temprano. En su parroquia había un cura reconocido por fomentar vocaciones religiosas, lo que influyó profundamente en su formación espiritual. Describe una infancia llena de unión familiar y proximidad con Dios, elementos que marcaron su camino hacia el sacerdocio.

El encuentro con el padre Pío en Pietrelcina

Tras completar su formación sacerdotal a los 28 años, Leonardo viajó a Pietrelcina, en el sur de Italia, acompañado por su superior y otros sacerdotes. El encuentro ocurrió el 17 de julio de 1962, después de llegar el día anterior a la localidad italiana.

Describe el momento como una experiencia memorable. Cuenta que presenció la misa del padre Pío, quien seguía el rito antiguo anterior al Concilio Vaticano II, ceremonia que se extendía por más de dos horas. En el patio del lugar, rodeado de muchas personas, el padre Pío le preguntó qué deseaba.

"Podría ser mi guía espiritual y orar por mí", le dije, relata Leonardo. El padre Pío accedió y le hizo una predicción significativa: "Te llevarán a un lugar muy lejano, hijo mío". Cuando Leonardo sugirió que quizás fuera Sicilia, el religioso respondió: "¡No!, mucho más lejos".

Debido a esta revelación, Leonardo decidió no comunicar los detalles a su madre, considerando que la noticia podría afectarla emocionalmente.

Llegada a Paraguay y trabajo en La Piedad

Un año después de su encuentro con el padre Pío, Leonardo llegó a Asunción del Paraguay, cumpliendo así la predicción del religioso italiano. Provenía de Milán, una arquidiócesis que contaba con más de dos mil parroquias, mientras que Paraguay tenía entonces significativamente menos.

Su primera asignación fue La Piedad, institución fundada por Andrés Barbero, médico y ex ministro de Hacienda durante la administración del presidente Félix Paiva. Leonardo describe esta oportunidad como un honor, considerándola una forma en que Dios le permitía servir y trabajar en reparación espiritual.

Misión pastoral en la Patagonia chilena

En 1972, Leonardo fue enviado a Chile para realizar una misión pastoral en la Patagonia. Primero se desempeñó en San Felipe, en la región de Aconcagua, y posteriormente en Coyhaique, en la zona patagónica del país.

Su trabajo se enfocó especialmente en comunidades de pescadores del Archipiélago de los Chonos, una zona formada por miles de islas habitadas por familias de condiciones económicas muy humildes. Describe estas comunidades como extremadamente pobres y con acceso limitado a servicios básicos.

Su congregación estableció una institución llamada Techo Fraterno, destinada a proporcionar alojamiento, educación y contención a los hijos de estas familias pescadoras. El objetivo era ofrecerles oportunidades para construir un futuro más estable.

Desafíos en Puerto Cisnes

Leonardo también trabajó en Puerto Cisnes, un pueblo aislado ubicado en la costa del océano Pacífico. En aquella época, el único contacto regular con el resto del país era a través de un barco que llegaba aproximadamente cada quince días.

Relata una experiencia particular durante el invierno, cuando fue necesario trasladar a los niños a la obra por barco durante la noche en condiciones climáticas extremas. Describe la casa de madera como confortable, aunque le faltaban ventanas en temperaturas de -20°C.

Al día siguiente enfrentaron otra dificultad: la falta de agua debido al frío extremo. Leonardo cuenta que propuso recolectar nieve, calentarla al fuego y hervirla para abastecerse de agua. Describe estas experiencias como momentos inolvidables que marcaron sus cuatro años de misión en la región.

El legado de Andrés Barbero

Leonardo reflexiona sobre la visión de Andrés Barbero, quien solía expresar: "Cuando me muera, el tiempo no me servirá de nada. En cambio estos ladrillos servirán para albergar a desamparados con el dinero que ahorro". El párroco reconoce la visión a largo plazo del fundador de La Piedad, señalando que su obra continúa existiendo hasta la actualidad.

Tras 17 años ininterrumpidos como párroco, Leonardo fue destinado a nuevas responsabilidades por disposición del obispo de ese período, continuando así su labor pastoral en diferentes contextos.

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