Paraguay es de ingreso mediano alto, pero el desafío sigue estando en cómo se distribuye esa riqueza
(Por MV) Paraguay fue clasificado por el Banco Mundial como un país de ingreso mediano alto, una categoría que lo ubica dentro del mismo grupo que gran parte de las economías de América del Sur. Sin embargo, detrás de esta medición estadística surge una pregunta central: ¿esa clasificación refleja realmente la situación económica de la población o solo muestra una parte del desempeño del país?
De acuerdo con los criterios del Banco Mundial, las economías de ingreso mediano alto son aquellas que registran un ingreso nacional bruto per cápita dentro de un determinado rango medido en dólares, mediante el método Atlas. Esta clasificación se actualiza anualmente y sirve como una referencia global para comparar el nivel de ingreso de 218 economías.
En el caso de Paraguay, pertenecer a este grupo significa que el país alcanzó un nivel de ingreso promedio que lo ubica por encima de las economías de ingresos bajos y medianos bajos. No obstante, especialistas advierten que esta lectura debe ser tomada con cautela, ya que no necesariamente expresa la realidad del ingreso de la mayoría de los ciudadanos.
Para el economista Virgilio Noel, la clasificación del Banco Mundial debe entenderse principalmente como una herramienta estadística. Según señaló, esta categoría no implica automáticamente una mejora en el poder adquisitivo de la población ni una reducción de las desigualdades estructurales. Por el contrario, Paraguay comparte con otros países de la región características como altos niveles de informalidad, brechas de ingresos e inequidades persistentes.
“El ingreso solamente se utiliza como indicador estadístico”, sostuvo Noel, al remarcar que el dato no debe interpretarse como una fotografía completa del bienestar económico.
Uno de los principales límites de esta medición es que se basa en un promedio. Es decir, toma el ingreso total del país y lo divide por la cantidad de habitantes. Sin embargo, en economías con una alta dispersión de ingresos, como la paraguaya, ese promedio puede alejarse bastante de lo que percibe una gran parte de la población.
“Finalmente es el PIB medido por persona. No significa que haya un incremento. De hecho, se mantiene, por eso seguimos en la misma categoría. Algo importante es que el PIB per cápita no significa que esa sea la media real de la población”, aclaró.
El economista agregó que la varianza de ingresos es elevada, lo que significa que existe una fuerte dispersión entre quienes perciben ingresos muy altos y quienes se encuentran en los niveles más bajos. En ese escenario, el promedio puede verse influenciado por los ingresos más elevados y no reflejar con precisión cuánto gana efectivamente un ciudadano común.
“Por ejemplo, podemos tener una persona que gana un millón de dólares al mes y, al mismo tiempo, una buena parte de la población que no llega a un millón y medio de guaraníes. Cuando uno hace la media, evidentemente eso arroja valores bastante altos, porque la varianza es elevada”, ejemplificó.
Por esa razón, Noel considera que una medición más representativa sería la mediana de ingresos, ya que permitiría observar cuánto gana la persona ubicada en el punto medio de la distribución. Sin embargo, señaló que en Paraguay esta información resulta difícil de construir con precisión debido al peso de la informalidad.
“Conviene calcular la media, el promedio de ingresos, que sería el PIB, a través del indicador de la mediana. Pero no se cuenta con esa información porque, para eso, todos tienen que estar formalizados”, indicó.
En ese sentido, la clasificación de Paraguay como país de ingreso mediano alto muestra un avance en términos macroeconómicos, pero no necesariamente resuelve las preguntas vinculadas al bienestar, la calidad de vida o la capacidad real de consumo de la población.
El dato permite ubicar al país en una categoría internacional y compararlo con otras economías, pero no mide por sí solo la distribución del ingreso, la calidad del empleo, el acceso a servicios básicos, la educación, la salud o las oportunidades disponibles para los distintos sectores sociales.
Para realizar una lectura más completa del desarrollo del país, Noel sostuvo que es necesario mirar otros indicadores. Entre ellos mencionó la esperanza de vida, el Índice de Desarrollo Humano, las necesidades básicas insatisfechas y el coeficiente de Gini, que permite medir la desigualdad en la distribución del ingreso.
Estos indicadores permiten entender mejor las condiciones reales de vida de la población y complementan la lectura del ingreso per cápita. Mientras el Banco Mundial clasifica a Paraguay dentro del grupo de países de ingreso mediano alto, el desafío interno está en transformar ese crecimiento en mejores condiciones para la mayoría.
En otras palabras, Paraguay puede ser considerado un país de ingreso mediano alto desde una perspectiva estadística internacional, pero todavía enfrenta retos importantes para que esa categoría se traduzca en mayor formalización, mejores salarios, reducción de brechas sociales y una percepción más concreta de bienestar en el bolsillo de la gente.
El desafío es que se refleje en la calidad de vida
Para Noel, permanecer dentro del grupo de países de ingreso mediano alto no representa un cambio en sí mismo, sino que pone en evidencia los retos estructurales que Paraguay aún debe enfrentar para que esa clasificación tenga un impacto real en la vida de la población.
“Los desafíos son los mismos que tienen los demás países sudamericanos: mejorar la formalidad y la distribución de la riqueza. Sería mejor medir los ingresos a través de la mediana, porque ese indicador nos mostraría realmente cómo están distribuidos los ingresos en la población”, señaló.
Agregó que Paraguay todavía presenta importantes deficiencias en materia de distribución del ingreso, una realidad que también reflejan indicadores como el coeficiente de Gini.
En ese contexto, consideró que el verdadero desafío no está en mantener la clasificación otorgada por el Banco Mundial, sino en lograr que el crecimiento económico se traduzca en mejores oportunidades para la población.
“Lo importante es que ese ingreso mediano alto realmente se vea reflejado en la sociedad. ¿Y cómo se logra eso? Con mejores condiciones educativas, mejores condiciones sanitarias y universidades que realmente estén entre las mejores del mundo. Todo eso es lo que tenemos como desafío para mejorar nuestras condiciones de vida”, concluyó.
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