Piel de mariposa: una enfermedad genética que requiere cuidados especializados
El Hospital Acosta Ñu acompaña a 16 niños con epidermólisis bullosa y desarrolla atención integral desde 2009
Este domingo 25 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Piel de Mariposa, una fecha destinada a reflexionar sobre la realidad de quienes conviven con esta enfermedad poco frecuente, que transforma los cuidados cotidianos en un desafío permanente.
La epidermólisis bullosa (EB), conocida popularmente como piel de mariposa, es una afección genética y hereditaria que provoca una fragilidad extrema de la piel. Un contacto leve, el roce de la ropa o un movimiento cotidiano pueden desencadenar ampollas y lesiones dolorosas. En determinadas variantes, también puede afectar las mucosas y otros órganos, con complicaciones cuya gravedad depende del tipo de enfermedad.
La enfermedad no es contagiosa, pero sus consecuencias acompañan a los pacientes durante toda la vida. Las heridas pueden infectarse, las curaciones requieren especial cuidado y el dolor puede formar parte de la rutina diaria. Detrás de cada lesión existe una lucha silenciosa: la de los niños que deben adaptarse a procedimientos delicados y la de sus familias, que aprenden a protegerlos mientras enfrentan la incertidumbre y el desgaste emocional.
Seguimiento especializado en el Acosta Ñu
El Hospital General Pediátrico Niños de Acosta Ñu acompaña actualmente a 16 pacientes pediátricos con epidermólisis bullosa. De acuerdo con los registros del centro, cinco presentan la forma simple, diez la variante distrófica y uno el tipo Kindler.
Estas cifras corresponden a los pacientes atendidos en el hospital y no representan el total de personas que viven con la enfermedad en Paraguay.
La atención especializada comenzó a desarrollarse en 2009, cuando la dermatóloga pediatra Olga Gutiérrez identificó el caso de un niño que llevaba años buscando un diagnóstico. Aquella experiencia impulsó la preparación del equipo médico y abrió el camino para atender a otros pacientes con la misma condición.
Con el tiempo, el abordaje fue incorporando a profesionales de distintas especialidades, tanto para atender las lesiones y prevenir complicaciones como para brindar contención emocional. El acompañamiento también incluye orientar a los familiares sobre las curaciones, los cuidados diarios y las señales de alerta que requieren atención médica.
Importancia del diagnóstico oportuno
Reconocer la epidermólisis bullosa a tiempo es fundamental, especialmente cuando aparecen lesiones sospechosas desde el nacimiento. Un diagnóstico temprano permite orientar los cuidados, reducir riesgos y ayudar a las familias a comprender las necesidades del niño.
El trabajo del Acosta Ñu también apunta a compartir conocimientos y actualizar a otros profesionales de la salud. En una enfermedad poco frecuente, contar con equipos preparados y capacitados es esencial para mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familias.
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