Recuerdos de patos: Una historia que conecta el pasado y la modernidad
Un relato que mezcla nostalgia, anécdotas históricas y la presencia de patos en el arte y la cultura paraguaya
Una anécdota moderna que evoca el pasado
Un viaje en Uber terminó de manera inusual cuando la pasajera le preguntó al conductor: "¿Le puedo pagar con un pato?". Esta frase sencilla inspiró un recorrido nostálgico por los recuerdos de una época donde los patos formaban parte de la vida cotidiana paraguaya.
El relato evoca la década de 1970, cuando en una antigua quinta de siete hectáreas en Zavala Cue existía un tajamar donde habitaban patos que funcionaban como símbolos de "otros tiempos semiurbanos". Aquel espacio, ubicado a metros del límite entre Asunción y Fernando de la Mora, representa un momento histórico donde la vida rural y urbana convivían de manera natural.
Historias que cruzan generaciones
El conductor del Uber decidió llevar el pato a su casa como regalo para el Día de la Madre, y el animal se convirtió en mascota de su familia. Esta transformación de un pago alternativo en un acto de afecto familiar refleja valores que han caracterizado la cultura paraguaya.
Este relato recuerda anécdotas históricas, como la del médico Pío Walder, quien, según testimonios de la época, recibía patos y gallinas como pago por sus servicios médicos. Estas prácticas revelan sistemas de intercambio alternativos que caracterizaban momentos específicos de la sociedad paraguaya.
Los patos en el arte paraguayo
La presencia de patos en la cultura visual paraguaya es más significativa de lo que podría parecer. Artistas como Andrés Cañete, Jacinto Rivero, Jenaro Morales, Margarita Sánchez y Benjazmín "Ñambeña" Ocampos incorporaron estos animales en sus obras, especialmente en representaciones de la fauna chaqueña.
Edith Jiménez realizó estudios detallados de patos durante sus clases en el Ateneo en los años 40, bajo la dirección de Jaime Bestard. Además, artistas como Walter Martínez y Juan de Dios Valdez dejaron registros visuales de estos animales en sus composiciones, demostrando que los patos representan un motivo recurrente en la plástica nacional.
Compositores y poetas también se inspiraron en elementos similares. Desde "El canto de mi selva" de Herminio Giménez hasta referencias a los patos de Humberto de Ñu Guasu, estos animales han sido parte de la expresión artística y cultural paraguaya.
Una conexión entre épocas
La anécdota del viaje en Uber funciona como puente entre la tecnología contemporánea y la memoria colectiva. En plena tercera década del siglo XXI, una escena que podría parecer surrealista reconecta con prácticas y valores de décadas anteriores.
Los patos del tajamar de tía Amada en los años 70, el pato de Pío en los pasillos del antiguo hospital Migone y el pato que se convirtió en mascota familiar mediante un viaje compartido, conforman una línea narrativa que demuestra cómo ciertos elementos de la identidad cultural paraguaya persisten a través del tiempo, adaptándose a nuevas circunstancias sin perder su esencia.
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