Santiago Peña, el economista que desestabilizó la economía de Paraguay
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Santiago Peña llegó a la presidencia de la República del Paraguay con el principal argumento que un candidato puede exhibir en un país que se precia de su estabilidad macroeconómica: ser economista. Ex ministro de Hacienda, ex funcionario del Banco Central, ex economista del Fondo Monetario Internacional, su promesa era técnica: orden, disciplina fiscal, grado de inversión, confianza de los mercados.
Tres años después, fue expulsado tras enfrentar un juicio político, en medio del colapso del sexto banco del sistema, con los fondos públicos atrapados, el guaraní en caída, los bonos castigados y las principales casas de análisis del mundo advirtiendo que Paraguay ya no puede presentarse como un país aislado del riesgo político. La paradoja es completa. No fue un outsider sin experiencia quien desestabilizó la economía: fue el economista.
La crisis de ueno bank no fue un accidente externo. El Banco Central del Paraguay (BCP) intervino luego de que las investigaciones de supervisión “revelaran graves irregularidades crediticias y de gobernanza que hicieron que la solvencia del banco cayera por debajo de los requisitos regulatorios”. Todavía queda por determinar si se actuó a tiempo o si se pudo prevenir el daño causado.
Ueno concentraba cerca del 9% de los depósitos del sistema y tenía unos tres millones de clientes, pese a que su índice de solvencia había caído a menos de la mitad del mínimo regulatorio.
La salida de Peña se da en medio de esa crisis y de los cuestionamientos por los recursos públicos que recibió la entidad durante su Gobierno: unos USD 850 millones en fondos públicos, de los cuales aproximadamente USD 355 millones correspondían al Instituto de Previsión Social (IPS), los que a su vez equivalen al 9% de la cartera de inversiones de esta entidad.
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Otras instituciones públicas clave, como la empresa eléctrica estatal ANDE, e Itaipú, también tienen fondos inmovilizados en el banco. El economista que prometía proteger los fondos públicos terminó presidiendo el Gobierno que concentró fondos públicos en el ente que colapsó.
Santiago Peña era considerado como el presidente más preparado económicamente para el cargo.
Un informe de JP Morgan, uno de los bancos más grandes del mundo, emitido este jueves, advierte que la crisis de ueno y la salida de Peña elevan los riesgos financieros e institucionales de Paraguay, y que la rapidez de resolución del caso será determinante para contener nuevas presiones sobre el mercado.
Uno de los principales riesgos identificados es que los depositantes del banco intervenido no reciban suficientemente rápido sus recursos garantizados, lo que podría ampliar las preocupaciones sobre el sistema financiero y desencadenar retiros prolongados de depósitos. Una eventual extensión de esos movimientos podría incrementar la presión sobre el mercado cambiario, ante depositantes que busquen convertir sus recursos a dólares.
También identifica posibles tensiones en el mercado de tasas. Los bancos locales podrían verse obligados a liquidar tenencias de instrumentos del Tesoro para responder a las demandas de sus depositantes. Las entidades bancarias, financieras y cooperativas mantienen el 71% del saldo de los instrumentos del Tesoro emitidos bajo legislación local, por lo que una eventual liquidación de estos activos podría generar presiones adicionales sobre el mercado.
JP Morgan reconoce que hasta el momento no existen evidencias claras de una salida generalizada de depósitos. La asociación bancaria indicó que otras instituciones financieras no registraron retiros tras la resolución de ueno, mientras que el Banco Central caracterizó el episodio como un caso aislado. Pero se advierte que la falta de datos diarios públicos sobre depósitos limita la evaluación de estos movimientos. Es decir, ni siquiera se puede medir con certeza el daño.
El informe también advierte que la reciente depreciación del guaraní introduce riesgos al alza para la inflación, principalmente por su impacto sobre los precios de los bienes transables.
La moneda, que había acumulado una apreciación cercana al 15% hasta comienzos de octubre, se debilitó aproximadamente 10% desde finales de ese mes. JP Morgan considera que el ajuste cambiario podría trasladarse a los precios, aunque estima que la inflación general difícilmente superaría significativamente la meta de 3,5% del Banco Central durante el primer semestre de 2027, siempre que la situación bancaria se normalice, las presiones cambiarias disminuyan y los efectos de segunda ronda permanezcan contenidos.
Bajo ese escenario, no prevé un desanclaje de las expectativas de inflación y considera que el BCP podría mantener sin cambios su tasa de política monetaria. Sin embargo, en materia de crédito soberano, la advertencia es más estructural: JP Morgan alerta que las tensiones institucionales podrían frenar el proceso de mejora de las calificaciones de Paraguay.
El episodio actual refuerza los riesgos a la baja y podría mantener el crédito del país anclado en el extremo inferior del grado de inversión. Aunque se continúa esperando que Paraguay conserve su condición de país con grado de inversión, también se señala que las agencias calificadoras suelen otorgar importancia a la fortaleza institucional para justificar esa categoría.
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Asimismo, la crisis de ueno y sus consecuencias políticas podrían afectar durante algún tiempo el sentimiento de los inversores, tanto en las inversiones de cartera como en la inversión extranjera directa. Sostiene que la rapidez con la que se resuelva la situación bancaria y la capacidad del nuevo presidente para recuperar el control serán determinantes para establecer el impacto de mediano plazo sobre las primas de riesgo institucional del país.
JP Morgan también identifica riesgos fiscales derivados de la exposición del sector público a ueno bank. La utilización del Fondo de Garantía de Depósitos para iniciar los reembolsos no implica necesariamente un costo fiscal inmediato. Sin embargo, observa que podrían surgir pérdidas para organismos públicos si no se recuperan determinados saldos o si requieren asistencia presupuestaria.
Además, indica que un eventual apoyo de liquidez del Banco Central al Fondo de Garantía representa una exposición cuasifiscal a través del balance de la autoridad monetaria. El costo final dependerá de la capacidad del fondo para devolver los recursos al BCP y de las recuperaciones que se obtengan de los activos de ueno.
En ese contexto, JP Morgan proyecta un déficit fiscal de 3,5% del PIB para 2026 y considera desafiante retornar al límite de 1,5% del PIB en 2028, debido a las necesidades de gasto, las demandas sociales y las obligaciones de pago.
Así, el hombre que llegó prometiendo disciplina fiscal deja un déficit que duplica con creces la meta legal y un camino de retorno desafiante.
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