Solemnidad de la Ascención del Señor: renovación del mandato misionero
La Iglesia conmemora la elevación de Jesús al cielo y su mensaje de esperanza para los cristianos
Significado de la Ascención
La solemnidad de la Ascención del Señor recuerda el momento en que Jesús, después de su resurrección, fue elevado al cielo. En este acontecimiento fundamental para la fe cristiana, el Señor llevó nuestra humanidad al cielo, y esa humanidad que tomó en la tierra no se quedó aquí, sino que subió a Dios y estará allí para siempre.
Como culminación de su evangelio, San Mateo incluye el mandato misionero, a través del cual Jesús envía a los discípulos a evangelizar y bautizar a todas las gentes, porque todos pueden beneficiarse de los frutos de la redención. En su última aparición, el Señor fue elevado al cielo ante la vista de los discípulos, hasta que una nube se lo quitó de sus ojos.
Un mandato para todos los cristianos
El mandato misionero del Resucitado no va dirigido únicamente a los primeros discípulos, sino que constituye una tarea y misión para todos los cristianos. A los creyentes contemporáneos les corresponde anunciar el mensaje antiguo y nuevo del Evangelio en el mundo en el que viven y del cual son parte.
Este llamado invita a los cristianos a llevar a Cristo a todos los ámbitos donde se desarrollan las tareas humanas: a la fábrica, al laboratorio, al trabajo de la tierra, al taller del artesano, a las calles de las grandes ciudades y los senderos de montaña. Se trata de una misión que cada persona debe sentir en primera persona, recordando las palabras de Jesús:
"Id, predicad el Evangelio… Yo estaré con vosotros…"
Renovación del afán apostólico
La fiesta de la Ascensión es una ocasión propicia para renovar el afán apostólico y el deseo de llevar almas al cielo, donde Jesús glorioso espera. En este día, se puede aprender de los primeros discípulos, quienes se enfrentaban a la difícil tarea de cristianizar un mundo entero, plagado de civilizaciones que aún no conocían el Evangelio y de ideologías y obstáculos de todo tipo.
A pesar de las dificultades, los apóstoles estaban llenos de confianza en Jesús resucitado y victorioso. Así lo recordó el Señor al declararles:
"Se me ha dado toda potestad en el cielo y la tierra, y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo"
Esta promesa de la presencia constante de Jesús con sus seguidores constituye el fundamento de la esperanza cristiana y el impulso para continuar la misión evangelizadora en los tiempos actuales.
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