Martes, 23 de Junio de 2026
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Testigo del histórico Argentina vs Inglaterra en el Mundial de 1986: relato de una experiencia única en el Estadio Azteca

Una joven de 17 años presenció dos de los goles más icónicos del fútbol mundial en la cancha de México hace cuatro décadas

21/06/2026 15:28 5 min lectura 9 vistas
"Yo estuve ahí: vi la 'mano de Dios' y el 'gol del siglo' de Maradona en el Mundial que Argentina ganó hace 40 años"

Un primer encuentro futbolístico inesperado

Fue mi primer partido de fútbol. Nunca había asistido a un estadio y ni siquiera me interesaba ese deporte, pero por una serie de circunstancias afortunadas terminé presenciando a Diego Armando Maradona marcar dos de los goles más destacados de la historia del fútbol.

Sucedió hace 40 años. El Mundial se estaba disputando en México y la selección local, liderada por Hugo Sánchez, había alcanzado los cuartos de final, donde fue eliminada por penaltis frente a la poderosa Alemania Federal.

A pesar de ello, jamás imaginé que vería un partido de la Copa del Mundo, menos aún en el histórico Estadio Azteca.

Un viaje de último momento

En la mañana del 22 de junio de 1986, mi papá nos informó que un amigo le había obsequiado dos entradas que no utilizaría. Todo fue organizado con premura, pero mi mamá decidió llevarme para que viviera la experiencia.

Tenía 17 años y estaba entusiasmada, aunque más por la oportunidad de ver a jóvenes de distintos lugares del mundo que por el fútbol en sí. Me preparé con cuidado: maquillaje y el atiendo completo. Mi mamá comentaba que exageraba, pero igual me permitió asistir así.

El Estadio Azteca se encontraba a considerable distancia, así que salimos temprano. Desde el Periférico era posible percibir el ambiente: automóviles con banderas, ventanas abiertas, personas gritándose porras de un vehículo a otro.

Lo singular era que todos gritábamos "¡Viva México!", aunque la selección ya ni participaba de la competencia.

Una atmósfera de celebración

Al llegar, el lugar parecía una fiesta de grandes dimensiones. Había jóvenes pintando banderas en las mejillas y enseguida les pedí que me pintaran una. No tengo registros fotográficos de ese día y, por supuesto, tampoco existían teléfonos celulares.

Nuestros asientos estaban ubicados justo en el centro del estadio, lo cual resultaba ideal porque había público de distintas procedencias, conversando en diversos idiomas. Siempre había soñado con viajar y eso hacía el momento aún más especial.

Cuando comenzó el partido, apenas seguía lo que transcurría en la cancha. Estaba más atenta a la onda mexicana y al ritmo de la multitud. Además, el primer tiempo concluyó sin goles.

Un momento que transformó todo

Pero a los 6 minutos de iniciarse la segunda mitad, todo cambió.

De repente, el estadio completo se levantó. Por un instante hubo celebración y luego confusión, discusiones y ruido que se intensificaba en distintas direcciones.

Maradona había saltado a disputar un balón elevado junto a Peter Shilton, el arquero inglés. El guardameta fue a rechazarlo con el puño cerrado y el futbolista argentino, simultáneamente, atacó con la cabeza... y la mano.

El episodio pasaría a la historia como la "mano de Dios", pero ese día, dentro del estadio, la gente debatía: ¿había sido con la cabeza o con la mano?

Los ingleses protestaban con intensidad. Los argentinos, mexicanos y latinos a mi alrededor defendían al número 10.

El trasfondo del encuentro

En ese entonces todavía estaba muy presente el recuerdo de la guerra de las Malvinas/Falklands, cuando en 1982 los militares argentinos desembarcaron en las islas en reclamo de su soberanía.

Durante los 74 días que se extendió aquel conflicto, fallecieron 649 militares argentinos y 255 británicos, además de tres habitantes de las islas.

Por eso, dentro y fuera de la cancha, ese Argentina versus Inglaterra representaba algo más que un simple partido de fútbol.

Sin embargo, yo estaba lejos aún de ejercer el periodismo y comprendía a medias la discusión deportiva y el trasfondo geopolítico, más aún entre tanto alboroto.

A mi lado, un hombre de traje —seguramente escapado de su oficina— me explicó lo deportivo: Maradona golpeó el balón con la mano, pero el árbitro no lo observó y dio por válido el tanto.

El segundo gol memorable

Minutos después, nuevamente Maradona protagonizaría un momento igualmente memorable. En esta oportunidad, corrió desde el mediocampo, dejó atrás a varios defensas ingleses y concretó un gol que permanecería en la memoria colectiva como uno de los más destacados en la historia del deporte.

El estadio explotó en celebración. Los argentinos gritaban descontrolados. Yo, aunque no era una entendida en fútbol, comprendía que estaba presenciando algo extraordinario.

Un recuerdo imborrable

Argentina ganó ese encuentro 2-1 y avanzó en el torneo. Ese partido de 1986 se convirtió en uno de los más recordados de la historia futbolística mundial.

Cuatro décadas después, permanezco como testigo de uno de esos momentos deportivos que trascienden la cancha y se inscribe en la memoria histórica. Sin teléfonos celulares ni redes sociales, solo contaba con mi memoria para preservar cada detalle de esa experiencia única en el Estadio Azteca.

Esta noticia fue desarrollada por los Profesionales del Grupo Diario Paraguayo gracias a la noticia original creada por nuestros amigos del BBC NEWS.

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