Transfiguración del Señor
El significado espiritual del encuentro de Jesús con sus apóstoles en la montaña
El contexto de la Transfiguración
Según el Evangelio de Mateo, la Transfiguración ocurre en un momento delicado para los apóstoles. Poco antes, Jesús les había comunicado de manera clara que "él debía ir a Jerusalén y padecer mucho por causa de los ancianos, de los príncipes de los sacerdotes y de los escribas, y ser llevado a la muerte y resucitar al tercer día" (Mt 16,21).
De igual forma, les advirtió con franqueza: "si alguno quiere venir detrás de mí, que se niegue a sí mismo, que tome su cruz y que me siga". Era comprensible el desconcierto y temor de sus discípulos ante tales advertencias.
La manifestación de gloria
En este contexto, Jesús decide alimentar la esperanza de sus seguidores al manifestar su gloria ante Pedro, Santiago y Juan. Moisés y Elías, quienes habían contemplado la gloria de Dios y recibido su revelación en el monte Horeb o Sinaí (cf. Ex 24,15-16 y 1 R 19,8), acompañaban a Jesús en esta montaña elevada cuando "se transfiguró ante ellos, de modo que su rostro se puso resplandeciente como el sol, y sus vestidos blancos como la luz". En este momento, contemplan la gloria y dialogan con quien es la revelación de Dios en persona.
Subida y descenso: enseñanza para los creyentes
El Papa Francisco destacó dos elementos significativos de este episodio, sintetizados en dos conceptos fundamentales: Subida y descenso.
"Nosotros necesitamos ir a un lugar apartado, subir a la montaña en un espacio de silencio para encontrarnos a nosotros mismos y percibir mejor la voz del Señor. Esto hacemos en la oración, pero no podemos permanecer allí. El encuentro con Dios en la oración nos impulsa nuevamente a 'bajar de la montaña' y volver a la parte baja, a la llanura, donde encontramos a tantos hermanos afligidos por fatigas, enfermedades, injusticias, ignorancias, pobreza material y espiritual. A estos hermanos nuestros que atraviesan dificultades, estamos llamados a llevar los frutos de la experiencia que hemos tenido con Dios, compartiendo la gracia recibida".
Esta enseñanza invita a los creyentes a equilibrar la contemplación espiritual con el servicio activo a los demás, llevando los frutos de la experiencia con Dios hacia quienes más lo necesitan.
Esta noticia fue desarrollada por los Profesionales del Grupo Diario Paraguayo gracias a la noticia original creada por nuestros amigos del Diario UltimaHora.
Nuestro equipo editorial trabaja para ofrecerte la información más clara, completa y actualizada.
La peligrosa justificación